I Edición
Crítica de Cine: Los daneses también querían su “Hermanos de sangre”

Los daneses también querían su “Hermanos de sangre”

  • Título: 1864
  • Ole Bornedal
  • 2014
  • Dinamarca

Es innegable que la mencionada miniserie de HBO es un referente en cuanto a cine bélico se refiere. Podría haber escrito sobre ella, pero la crítica terminaría pronto: “Es la p**** en vinagre. FIN”.

Los alemanes se lanzaron años después al terreno de la Segunda Guerra Mundial con la estupenda Hijos del Tercer Reich, demostrando que en Europa existen el talento y la capacidad de producción necesarios para engendrar un espectáculo bélico de calidad.

Al año siguiente les llegaría el turno a sus vecinos del norte, quienes, obviamente, no podían ambientar su miniserie en dicho conflicto ya que su participación en la contienda fue más bien discretita. Por ello convenía buscar un período histórico donde valores como el patriotismo, la valentía y el honor del pueblo danés fueran puestos de manifiesto. Un período como el de la Guerra de los Ducados.

En dicho contexto asistimos a la historia de dos hermanos, enamorados de la misma mujer, que se alistan en el ejército para defender su querida tierra del creciente imperialismo alemán. ¿Originalidad? ¿Qué es eso? Es cierto que el planteamiento se antoja mil veces visto. También es verdad que los autores caen en ciertos arquetipos del género: la ambición e incompetencia de los poderosos las acaban pagando los soldados rasos; el batallón donde se alistan los héroes cuentan con el obligatorio novato asustadizo, el noble fortachón y el veterano erudito, etc. Sin embargo nada de esto chirría, ya que el director (también co-guionista), Ole Bornedal, maneja cada capítulo con un ritmo y una consistencia notables, de manera que todo tiene sentido.

Gran acierto hay que conceder a los autores desde el primer capítulo, donde atinan al introducir a los protagonistas desde su infancia. Todo ello intercalado con escenas costumbristas de la sociedad danesa de la época e incluyendo los prolegómenos y las causas del conflicto. Además de seguir la historia ficticia ya mencionada, la narración se beneficia de la participación de los personajes históricos claves en el enfrentamiento, lo que mejora el carácter didáctico del producto. Verosimilitud que no obstante se pierde por la inclusión de unos inesperados elementos fantásticos. Dicho toque sobrenatural va creciendo conforme avanza la serie, confiriéndole un toque personal y dando lugar a algunos detalles de estilo bastante logrados.

Pero donde la serie se hace grande y destaca como una obra a reivindicar es en su apartado técnico. El diseño de producción y la dirección artística son de nivel hollywoodiense, no en vano se trata del acontecimiento televisivo más caro de la historia del país nórdico. Puestos a no reparar en gastos, incorporaron al compositor Marco Beltrami para hacerse cargo de la excelente banda sonora…. Y los fabulosos paisajes de Dinamarca hicieron el resto.

El Sr. Bornedal era consciente de que se encontraba ante un proyecto que requería de un gran compromiso y de toda su capacidad para sacarle el máximo partido. En sus manos, 1864 cuenta con una dirección extraordinaria. El despliegue del realizador va desde planos secuencia (donde se condensa una gran cantidad de información visual), hasta imágenes intimistas y cercanas (permitiendo al espectador ser cómplice de lo que sienten los personajes), pasando por escenas bélicas de gran tensión (sin cortarse un pelo con las dosis de gore).

Puestos a reconocer el buen trabajo de estos escandinavos, hay que admitir también la capacidad de sus actores, confirmando que hay grandes artistas en Dinamarca más allá de Mads Mikkelsen. Sin las interpretaciones de un reparto en plena forma el relato no sería tan creíble ni tan disfrutable. Una grata sorpresa ver actuar a Pilou Asbæk en el papel del atormentado Didrich y a Nicolas Bro asumir la responsabilidad de encarnar al político Ditlev Gothard Monrad, importante figura de los sucesos históricos representados.

Quizás no sea el país más famoso en cuanto a industria audiovisual, pero cualquiera que haya puesto sus ojos en el cine europeo habrá encontrado piezas muy interesantes en Dinamarca. Nombres como Lars Von Trier, Susanne Bier, Thomas Vinterberg o Carl Theodor Dreyer han ayudado a ponerla en el mapa. Desde allí nos han llegado películas asfixiantes, propuestas arriesgadas y algunos de los más descarnados retratos de la condición humana. Pues bien, ahora sabemos que en televisión también pueden dar mucha guerra… y nunca mejor dicho.

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