I Edición
Crítica de Cine: De amores y desamores

De amores y desamores

  • Título: (500) días juntos
  • Título Original: (500) Days of Summer
  • Marc Webb
  • 2009
  • EE.UU.

A menudo, y sobre todo en los tiempos actuales donde ya poco margen queda para la imaginación, la originalidad de un producto no suele venir tanto por el contenido de la misma sino por la forma de exponerlo, una premisa que llevada al ámbito cinematográfico encaja perfectamente en el cine independiente, más acostumbrado a los riesgos de la innovación que el puramente comercial. En este caso, (500) días juntos es un claro ejemplo de esta síntesis, llevando los cimientos de cualquier comedia romántica a una estructura no demasiada utilizada en el género y que por ende, aporta un aire fresco al ya consabido punto de partida de “chico conoce chica”. Y al igual que su ópera prima, Marc Webb también asienta las bases sobre las que ha ido construyendo su hasta ahora corta filmografía, en una apuesta por los personajes y sus interrelaciones, dejando a sus piezas la composición del puzle resultante.

Es pues, a partir de ahí, donde se comienza a realizar una construcción de los hechos, una cronología fragmentada de una relación con un final que desde el principio somos sabedores. Con las cartas boca arriba, los lugares y las situaciones típicas de un relato como el presente van acoplándose a una serie de saltos en el tiempo para sacudirse la linealidad del mismo, mientras que la lucidez de la que hace gala el libreto de Scott Neustadter y Michael H. Weber, se compenetra con la dirección de Webb para crear diversos momentos de verdadera inspiración. Sin embargo, es en sus dos conceptos donde reside el corazón de la cinta y el lugar sobre el que se forman los conflictos del desencanto y el sentimiento. Por un lado, el idealismo soñador y romántico representado en la solvente figura de Gordon-Levitt, que bien podría ser cualquiera de nosotros; y por otra parte (y quien realmente hace de esta narración, algo especial) la visión pragmática de las relaciones contemporáneas del personaje de Zooey Deschanel, un retrato de la lucha entre las emociones y la frialdad a través de la vivacidad contenida de la actriz. De ese punto entre ambos, de la búsqueda de ese equilibrio, es donde nacen la momentos más mágicos del conjunto, pues aquí lo que importa es tocar la fibra sensible, lo cual consigue a menudo y con eficacia.

No obstante, y dejando a un lado el punto emocional de la relación entre Tom y Summer, el discurrir de los minutos nos lleva de la mano por un camino sólido (que no brillante), de tonos grisáceos y esporádicas pisadas de ingenio; todo ello aderezado con notas de humor y una mirada melancólica al amor más inocente y puro. Al final, lo que ofrece (500) días juntos es un canto a la esperanza, un mensaje para todos aquellos soñadores que siguen esperando a su princesa (o príncipe) prometida a no desistir en esa persecución por encontrarla, mientras que por su emotivo sendero realiza una película sin pretensiones, honesta y con notables resultados. Dista mucho de ser grande en términos cinematográficos, pero son sus pequeños y sinceros latidos lo que hace del debut de Marc Webb, una obra admirable.

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