II Edición
Crítica de Cine: ¿Cómo le explicas a un niño por qué un pájaro ya no se mueve más?

¿Cómo le explicas a un niño por qué un pájaro ya no se mueve más?

  • Título: Alabama Monroe
  • Título Original: The Broken Circle Breakdown (Alabama Monroe)
  • Felix Van Groeningen
  • 2012
  • Bélgica

Alabama Monroe es una película que hoy atendería a la etiqueta hipster: un drama convencional adornado con elementos propios del cine independiente: barbas, tatuajes y una buena y desconocida BSO. Eso es ser moderno, ¿no? Pero ojo, convencional no quiere decir mediocre, simple o malo. Este es un buen producto.

Con una narrativa clásica (porque el uso de flashbacks o de estructuras no lineales del tiempo no son recursos recientes), pero con la suficiente personalidad como para no pasar desapercibido. Personajes potentes, un feeling muy interesante en la pareja protagonista, y unas excelentes interpretaciones. Tenemos también un guión coherente y de una sensibilidad desgarradora que logra traspasar al espectador.

Para empezar, la película nos sorprende y aunque si bien así se ha vendido, y bien podría parecerlo en los primeros minutos de metraje, esta no es una historia de amor. Al menos no de amor romántico. Aquí lo que se hace es una reflexión acerca de los sueños, del amor, la fe; de la vida y de la muerte.

Sobre los sueños se nos da una guía poco ortodoxa acerca de cómo gestionar nuestras frustraciones por los sueños que poco a poco vamos olvidando en el camino. Sobre la vida aprendemos que tenemos que convivir con el dolor; que una buena vida no excluye estar exentos de él; y sobre la muerte… sobre la muerte sólo podemos hacer indagaciones, pero lo que queda claro es que no podemos vivir con miedo a ella. La muerte, o la idea de la muerte, es una parte más de la propia vida.

Y la lección más importante es sobre la fe: la fe es el motor de los sueños. Y sin sueños no se puede vivir. La fe es, no obstante, distinta para cada uno de los dos personajes protagonistas, aunque ambos verán como esta les es puesta a prueba cuando (la crítica puede contener spoilers a continuación) su hija pequeña enferma de cáncer. Y, ante esta situación tan sumamente dolorosa y dura para unos padres, surgirá la necesidad de buscar culpables; lo cual pondrá a prueba no solo su fe, sino también su amor. Un amor que hasta el momento había demostrado ser lo suficientemente fuerte como para solventar sus diferentes caracteres y formas de entender el mundo.

Didier es un escéptico, se enfrenta a la muerte de forma directa, seguro acerca de la soledad que la acompaña: la nada más absoluta, la nada más amarga. Pero eso no se lo puede decir a su hija de seis años. Elise, en cambio, le busca a la muerte un sentido religioso. Su espiritualidad se desarrolla a raíz de una necesidad, la de encontrar sentido a tanto dolor. Elise se refugia en la creencia de la reencarnación, la cual supone una confrontación con otras ideas religiosas más puramente occidentales como el castigo, la flagelación o el sufrimiento como acción purificante.

Para Didier no existe más Dios que Billy Monroe. Didier es un vaquero con una fe ciega en el modelo de vida americano, de la que tiene una visión modernizada pero idealizada. Para él es el país de los sueños, la libertad y las oportunidades. Y así, a pesar de que el filme es belga, quizás por esta obsesión del protagonista con la cultura y costumbres norteamericana, tenemos la constante sensación de encontrarnos en la América profunda. Y dicha obsesión se materializa en su máximo exponente en su profundo amor a la música country, música que compone e interpreta, contagiando esa pasión a su pareja y también al espectador. La banda sonora es sencillamente exquisita, y muy esclarecedora. A través de las canciones que la componen, podemos llegar a empatizar con los protagonistas a un nivel al que no llegan las palabras.

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