Fuera de Concurso
Crítica de Cine: Esperando a Tim Burton

Esperando a Tim Burton

  • Título: Big Eyes
  • Tim Burton
  • 2014
  • EE.UU.

Tim Burton puede que sea uno de los directores que más partido le saca a los excesos: la saturación de colores y decorados, la excentricidad de sus personajes e historias, en definitiva, todo un ideal estético impregnado de ese halo mágico de ensoñación con el que nos transporta en cada uno de sus films a lugares y situaciones difícilmente imaginables de cualquier otro modo. Sin duda, pocos directores como Tim Burton son capaces de crear mundos de ensueño tan coloridos a la vez que siniestros, siendo tan identificable la mano de su autor.

Sin embargo, Big Eyes, pese a que por momentos parece que se puede oler en ella ese halo de su director, es quizás la película más impersonal de Tim Burton. Y no porque falten los elementos más caracterísiticos de sus films, sino porque esos elementos se encuentran difuminados, sin apenas fuerza, carentes de personalidad y de guión (cogido con pinzas pese al topicismo y simplicidad de la historia relatada) y con un único exceso: La interpretación de los actores protagonistas (Amy Adams y Cristoph Waltz), que no llegan a mostrarse creíbles, que no poseen la pasión necesaria para hacer calar el relato (pese a sus esfuerzos) o por lo menos yo apenas he conseguido empatizar con ellos. Y aunque muchos críticos han destacado el papel de Waltz, a mí personalmente me ha parecido una simple copia de la interpretación de Jack Nicholson en El resplandor (Stanley Kubrick, 1980) y en este caso, sin ningún tipo de necesidad, llevando la historia por unos senderos por los que creo que nunca debería haber transitado.

Cierto es que la película es correcta en su realización, posee una bella factura y la banda sonora de Danny Elfmann ameniza el contenido, pero la previsibilidad de toda la historia la hacen demasiado plana, demasiado sosa, sin ningún tipo de ingrediente secreto obra del espíritu bartoniano que evite la monotonía, el aburrimiento. Sin duda, lo más interesante es poder vislumbrar el desarrollo de la obra pictórica de Peggy Doris Hawkins, más conocida como Margaret Keane, y que después de conocer sus cuadros entenderás que era inevitable que Tim Burton acabase haciendo un biopic sobre esta mujer luchadora —a la que tanto le costó abrirse paso en una sociedad tan machista como lo era en los años 70—, puesto que seguro que el director californiano también hubiese firmado orgulloso las piezas artísticas de esta peculiar pintora.

Esperemos que el creador de películas tan geniales como Big Fish (2003), Ed Wood (1994) o Eduardo Manostijeras (1990), entre otras, no esté en pleno proceso de involución, de pérdida de ese halo mágico con el que siempre rodeó cada uno de sus mejores trabajos y que sus últimas películas –Big Eyes (2014), Sombras tenebrosas (2012) o Alicia en el país de las maravillas (2010)sean solo un pequeño bache en el camino y no la confirmación de la pérdida de su inspiración. Yo siempre mantendré la fe y ya espero impaciente que se estrene El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares este mismo año. Veremos si Tim Burton todavía se dedica a crear o simplemente ya solo mecanografía. Esperemos que abra los ojos como platos.

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