II Edición
Crítica de Cine: Sísifo sin sentido

Sísifo sin sentido

  • Título: Biutiful
  • Alejandro González Iñárritu
  • 2010
  • México

La diferencia entre un drama y una tragedia es que en el drama el hombre tiene alguna posibilidad de rebelarse ante las situaciones que le presenta la vida y cambiar su curso. La tragedia, por el contrario, es determinista, y supone que, hagas lo que hagas, tu destino está ya escrito (por los dioses, nada menos) y no puedes huir de él; toda pelea por evitarlo es inútil, nada va a cambiar. Aun así, todas las tragedias necesitan del factor humano, ya que se basan en la lucha del héroe por escapar a su destino; el mito de Sísifo, como decía Albert Camus, no existiría sin la voluntad y la esperanza del hombre que, encadenado fatalmente a su destino, vuelve una y otra vez a recoger la piedra de la falda de la montaña.

En Biutiful se puede leer claramente la determinación previa de crear una tragedia, al enfocarse en un personaje que lucha contra adversidades más allá de su alcance: su propia enfermedad y segura muerte, el cuidado de los hijos cuando él no esté, la vida de los inmigrantes con quienes trabaja. Pero el protagonista aún pelea, se alza contra estas situaciones y trata de dominarlas de acuerdo a su moral: recoge su roca, cada vez más pesada, y la sube de nuevo hasta la cima.

Sin embargo las situaciones que aparecen en la película no resultan, ni mucho menos, trágicas. No se respira ese ambiente de otras películas en las que se sabe que, pase lo que pase, no hay salvación. En Biutiful la sensación es más bien de arbitrariedad, de acumulación de drama sobre drama sin una razón convincente, sin ese motor imparable de la tragedia que debería ser el propio héroe, en el sentido en que Edipo, o Hamlet, son los causantes y receptores de todo lo que les ocurre.

La manera de hacer cine de Iñárritu, por otra parte, sigue el camino que empezó hace ya tiempo: cámara al hombro, planos cortos –quizá en exceso– y montaje nervioso para introducir al espectador en el espacio en que transcurre la película y transmitir la sensación de realidad, de estar en el mismo sitio que los personajes.

El resultado final es una historia que no satisface las intenciones iniciales, que se mueve entre el dramón y la simple acumulación de horrores, movida por el gran trabajo de Javier Bardem, siempre creíble y siempre transmitiendo, con el único fallo de que esta vez no está al servicio de una tragedia, ni siquiera de un buen drama, sino de una serie de emociones deslavazadas, caprichosas, colocadas una tras otra a modo de collar, que acaban por no emocionar en absoluto.

2 Comentarios

  1. Me gusta tu crítica , sobre todo como al utilizar el mito y la diferencia entre tragedia y drama, nos sitúas de forma indirecta pero eficaz, en el fondo de las ideas que circulan por la película y la conforman. Cada uno queda en su sitio: el actor no es culpable de una dirección fallida, a diferencia de otros protagonistas clásicos de la tragedia que son los causantes y receptores de lo que les ocurre

  2. Gracias por tu comentario Alien, efectivamente una tragedia fallida, que no logra ni rozar los objetivos del autor, en mi opinión. Iñárritu tiende a apuntar muy alto, y a veces no llega a la diana. Empieza a descubrirse como un gran vendedor y un cineasta interesante, pero no el autor definitivo que él piensa. Alfonso Cuarón-hablando de directores mexicanos-me parece mucho más trascendente, ya que maneja el concepto de película desde otros parámetros, entre ellos la humildad, lo que le ha permitido hacer una obra increíble como “Hijos de los hombres”. Es muy difícil hacer poesía en el cine, y la secuencia de la batalla que se detiene al descubrirse el bebé, sin duda, lo es.

Deja un comentario