Fuera de Concurso
Crítica de Cine: I beg your pardon

I beg your pardon

  • Título: Black Sails
  • Jon Steinberg (Creator), Robert Levine (Creator)
  • 2014
  • EE.UU.

Disculpe usted, querido lector, si mis más profundos sentimientos de admiración por el universo narrativo creado por uno de mis más fieles amigos, hace ya más de cien años, me tienen ensimismado y no me dejan analizar con la claridad necesaria la obra en cuestión. Hablo, para los que no se lo imaginen ya, de mi gran camarada Robert Louis Stevenson, profeta y maestro para quien escribe, y de su legendaria obra maestra La isla del tesoro (1883); obra con la cual abrió la mente, despertó el espíritu inquieto, incitó a la curiosidad, formó, en definitiva, a millones de jóvenes entre los que me hallo orgulloso, como lectores ávidos de más aventuras; siempre dispuestos a explorar nuevos mundos o a dejarnos llevar allá hasta donde nuestra imaginación es capaz. Por ello, le estaré eternamente agradecido.

Algo similar debieron pensar en el canal Starz, cuando han decidido crear su producto estrella alrededor del universo creado por el autor escocés en el siglo XIX. Para los que todavía no conozcáis este canal, cabe decir que es un canal de televisión premium estadounidense, cuyo buen gusto queda patente, para un servidor, con la primera película en ser trasmitida por este canal: Esencia de mujer (Martin Brest, 1992) en el año 1994; película que cuenta con la actuación estelar de un Al Pacino en plena forma, en estado puro, y por la cual tengo especial predilección. Sí, ya sé que el final, en fin. ¿Qué pasó? Hollywood pasó.

Centremos el rumbo. Les contaba todo esto, porque todos somos conscientes de que las condiciones con las que uno se predispone a ver una película –una serie en este caso– pueden mermar su objetividad a la hora de valorarla o incluso pueden cambiar completamente su receptividad para con la misma a la hora del visionado. Como podrán apreciar si les digo que Black Sails (2014) narra los hechos acaecidos 20 años antes de que tengan lugar los acontecimientos que se relatan en La isla del tesoro –como si se tratase de una precuela–, mi predisposición para ver este título, una vez hallé el tesoro navegando con mi pequeño velero mercantil entre mares de series, rápidamente incitó mi curiosidad, por lo que no tardé en razonar que era un botín por el que merecía la pena luchar. Así que, sin más tripulación a bordo, solo armado con mi manta y mi sofá y sin tan siquiera una botella de ron, me dispuse al abordaje.

Para alivio del lector, le gustará saber que la conquista se realizó sin derramar ni una gota de sangre, ni una gota de sudor, ni el más mínimo esfuerzo. Porque Black Sails es una súper producción, pero no en el sentido de que se han gastado mucho dinero, que también, sino más bien en que han cuidado el más mínimo detalle, contando con un equipo técnico sobresaliente en todos los apartados. Todo está perfectamente dispuesto para que el espectador goloso de aventuras quede hipnotizado ante el poder visual que se despliega capítulo a capítulo. Mientras la tensión va aumentando y los lazos entre los personajes se estrechan, el espectador exigente también se verá recompensado con múltiples posibles lecturas, porque los piratas que nos presentan en esta serie, con sus dudas y miedos, intrigas, sentimientos entrecruzados, pasiones y deseos, son, por fin, unos piratas humanizados como no se veían desde que el Capitán Charles Laughton pisara tierra.

Black Sails ofrece batallas y sangre, lealtad y traiciones, amor y sexo, dinero y poder. Pero, por encima de todo, Black Sails es una excelente recreación de una época (principios del siglo XVIII), tanto en ambientación y vestuarios, como en el análisis político y social. Porque Nassau –la isla pirata en la que tienen lugar los acontecimientos– no perdona la debilidad. Nassau es el centro neurálgico, y queda claro –desde el primer travelling con la que se nos es presentada– que Nassau no es solo un lugar más, sino que será uno de los protagonistas principales de la serie. En esta isla paradisíaca descubriremos las estructuras políticas por las que se rigen los piratas, sus normas y las consecuencias si se rompen. Conoceremos, en definitiva, la delgada línea que separa el bien del mal. Mención especial al análisis de la situación de la mujer en un mundo gobernado por los deseos y caprichos de hombres poderosos sin escrúpulos. ¿Les suena de algo?

Quizás, Black Sails, todavía no cuenta con una tripulación a bordo del tamaño de otros galeones de guerra como Juego de tronos, Breaking Bad, The Walking Dead o Homeland, por ejemplo, pero sin lugar a dudas, este buque pirata con “diez cañones por banda” está dispuesto para que todos aquellos que escuchen el nombre del Capitán Flint, John Silver “El largo” o del mismísimo Barbanegra, se den por enterados y se unan a esta tripulación para luchar codo con codo en su particular guerra contra el mundo “civilizado”.

Y si a alguien no le gusta lo que ve, disculpe usted, querido lector, pero por mí lo mandamos a la horca. Porque yo como Stevenson “Por los siglos de los siglos, yo con todos mis piratas”.

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