I Edición
Crítica de Cine: Don Quijote catódico

Don Quijote catódico

  • Título: Blunt Talk
  • Tristam Shapeero
  • 2015
  • EE.UU.

Es poco original alabar las hazañas de la ficción televisiva de las últimas décadas; sin embargo, es debidamente necesario. Porque entre tanto remake, reboot, saga y partición de historias a la mitad que podrían haber sido contadas en cinco minutos, el cine se ha convertido en un medio en el que para encontrar verdaderas joyas hay que escarbar casi tanto como en los mercadillos de segunda mano. Obviamente, las hay, pero la oferta de blockbusters es tan apabullante y la mercadotecnia se ha perfeccionado tanto que da tanta pereza como miedo.

Como se apuntaba al principio, la televisión está viviendo su época dorada y ha llegado al mismo punto, en el que muchas buenas obras se emiten en cadenas semidesconocidas y dar con ellas (sobre todo si no es en su país de origen) se torna en misión complicada. Pues bien, este 2015 la cadena Starz, que tras muchas tentativas entre horteras y kitsch (ahí está Spartacus) parece haber encontrado su rumbo, ha parido una de las comedias más frescas de las últimas temporadas: Blunt Talk.

No es de fácil digestión y tampoco le brinda la carcajada al espectador a la mínima de cambio, pero precisamente ahí reside su encanto. Creada por Jonathan Ames y producida por Seth MacFarlane, Blunt Talk cuenta la historia de Walter Blunt, un Larry King con muchos vicios, demasiados aires de grandeza y un carácter dibujado a la imagen y semejanza del clásico de Cervantes. No se trata exclusivamente de las aventuras descabelladas del protagonista (bien podrían aparecer molinos en medio de Los Ángeles), es que a su lado está su mayordomo, su fiel escudero.

La pareja formada por el presentador y su ayudante de cámara son el pilar fundamental de una comedia que se pasea con sobrada confianza sobre los convencionalismos del humor negro, el surrealismo y la falta de corrección. Ames tiene un sello personal que ya definió sin miedo en Bored to Death, donde los grandes temas que ha abordado a lo largo de su bibliografía eran vigas de la serie: la inmadurez, la literatura, las drogas, el alcohol, la amistad. Y el Quijote, siempre el Quijote. Al estar acompañado en esta ocasión tras las cámaras por la mala baba del creador de Padre de familia, los chistes recurren a pozos más chabacanos aunque siempre perfilados por la fina ironía del maestro de ceremonias. 

La arrolladora personalidad del show no está solo infundada en quienes están detrás de las cámaras; Walter Blunt tiene el rostro de Patrick Stewart, quien se sacude de encima los nombres que le han hecho famoso mundialmente (léase, Dr. Xavier y el Capitán Picard) para encarnar un personaje alejado de la épica de los dos mencionados. Stewart dota a Blunt de elegancia, empatía, dulzura e infantilidad, haciendo emerger una vis cómica que hasta ahora sólo se intuía (si Jim Parsons ha sido multipremiado por su capacidad gestual dando vida a Sheldon Cooper, sólo el abanico de expresiones que muestra Stewart en la entrevista que se realiza a sí mismo en el primer episodio ya merece el Emmy).

Blunt Talk pasará desapercibida casi con total seguridad como lo hizo Bored To Death en su día, pero la segunda temporada está asegurada y el latiguillo de culto le llegará tarde o temprano. Si Cervantes fuese un hipster neoyorkino con gusto por el alcohol, esta es la serie que escribiría. 

2 Comentarios

  1. Gracias por el descubrimiento. Has conseguido que vaya directa a mi lista de prioridades. He aquí una persona que se lo ha pasado en grande con Bored to Death ; )
    Mi 5 ya te lo has ganado, suerte !

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