II Edición
Crítica de Cine: Delicadeza

Delicadeza

  • Título: Carol
  • Todd Haynes
  • 2015
  • Reino Unido

Parece ser que, a base de cuestionarlo, quienes mejor acaban utilizando el estilo clásico de Hollywood son los outsiders, los freaks, los inadaptados: David Lynch con Una historia verdadera (The Straight Story), David Cronenberg con Promesas del este (Eastern Promises), ahora Todd Haynes con Carol. Quizá la característica diferenciadora de estas películas estriba en que el director mantiene bastante poder, si no todo, sobre el proceso de decisión y el resultado final. Como ovejas negras que son, llegan a ese resultado clásico a través de una serie de elecciones a contracorriente, propias de alguien que no habita en la industria ni debe vivir de ella.

La primera de todas, elegir como guión una adaptación del libro de Patricia Highsmith The Prize of Salt, publicada en 1952, acerca del amor entre dos mujeres de muy distinta edad y procedencia social, en el que no sólo no se censura su comportamiento, ni se penaliza con un final amargo, sino que se refuerza la idea de que la única salida decorosa, moral, es la que deciden tomar los personajes. Sobre esta base, el director Todd Haynes es capaz de retratar un aleteo, una brisa. Consigue filmar una brizna de paja que prende, una brasa minúscula rodeada de viento y de agua, y nos enseña el momento en que se convierte en pequeño fuego y al fin hoguera que consume a las protagonistas.

Junto al director de fotografía, Edward Lachman, deciden que, dada la época en que se desarrolla la historia, principios de los años 50, “la estructura del grano del Super 16 y las posibilidades que ofrece para desaturar el color podrían reproducir la sensación de aquellas primeras películas a color.” Con las fotografías de Saul Leiter en mente, en estos tiempos de pantallas digitales, eligen filmar con una cámara ARRI 416, sobre película en formato Super 16 mm.  “Estábamos convencidos,” continúa Lachman, de que las cualidades de la imagen de este formato “harían resaltar lo que queríamos mostrar de la vida de estas mujeres y de su mundo.”(Cahiers du Cinema, 719)

Ya desde los planos iniciales, Carol logra situarnos en una época dominada por hombres de espíritu instrumental, que habitan espacios sombríos, en un tiempo en el que no hay sitio para la prueba, para la alternativa. El universo particular de colores suaves de la piel, los vestidos y las estancias que ocupan las protagonistas a lo largo del film subraya su sensación de extrañeza, de aislamiento, nos hace compartir el retiro de esas mujeres ahogadas por la sociedad, sin salida aparente, que encuentran su hueco de dignidad y orgullo, se rebelan y continúan su camino frente al acoso del resto, elegantes, femeninas e imparables.

Carol es una película sutil, sugerente, que parte de la piel y se instala en lo sustancial, llegando a tocar la emoción en su parte final. Sin alardes, sin presiones, de manera no explícita, nos deja ver cómo funciona la seducción, pero no la sexual, como piensan los hombres que rodean a estas mujeres; la seducción la ejerce un mundo distinto del normal, un mundo que funciona de otra forma, con otros códigos. Un mundo sensual, delicado, que permite la individualidad y la defiende. Un universo de curvas que se encuentran y siguen su camino, juntas o no, frente a otro ortogonal, agresivo, de líneas jerárquicas que se someten o quiebran.

Queda la duda (a mí al menos) de cómo pasará el tiempo por ella, si seguirá creciendo y acumulando lecturas y niveles, o el primer asombro ante su perfección se verá disminuido por la repetición.

2 Comentarios

  1. Creo que es una película difícil para escribir sobre ella. Sin embargo tú has conseguido abrir sus misterios y presentarla desde todos los planos posibles para un crítico, que al fin y al cabo es un espectador especializado, con conocimientos de los que no disponemos los demás mortales. Cómo un director considerado una oveja negra es capaz de convertir lo que toca en un clásico (ya veremos) por las decisiones acertadas que va tomando, desde todos los puntos de vista que intervienen en una buena película: el guión, la técnica fotográfica a utilizar, el universo en que se desarrolla, el lenguaje sutil que utiliza para la narración, etc… Me gusta mucho la forma de decirlo: filmar como una brizna encendida se convierte en una hoguera que consume a los protagonistas.

    1. Gracias por tus palabras, que reflejan exactamente mi intención al escribir la crítica: que una obra tan completa, sólida y coherente como “Carol” lo es porque todos los elementos que la forman rayan a un nivel muy alto. Y en un largometraje hay muchos elementos que manejar.

      El hecho de que directores considerados “mavericks” por la industria sean capaces de realizar películas de corte clásico como si trabajaran en el Hollywood de los años 40 no indica más que su deseo de escapar al radar del establishment en sus otros trabajos, en los que pueden desarrollar sus obsesiones y fobias precisamente por no estar sometidos-del todo-al peso del dinero. Pero capaces, vaya si lo son.

      Un saludo

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