I Edición
Crítica de Cine: Hollywood por Hollywood

Hollywood por Hollywood

  • Título: Cautivos del mal
  • Título Original: The Bad and the Beautiful
  • Vincente Minnelli
  • 1952
  • EE.UU.

The Bad and the Beatiful es sin duda el mejor film sobre el mundo del cine. Al menos sobre el cine del Hollywood de la época dorada. Análisis certero de una era y de una forma de ver el mundo del séptimo arte que ya forma parte del pasado.

El film narra los esfuerzos de Jonathan Shields (Kirk Douglas) para abrirse paso como productor de cine en Hollywood. Para conseguirlo no dudará en pisotear amistades, romper parejas y olvidarse de cualquier escrúpulo. Shields lo sacrificará todo por  su trabajo. Al final del film, con su carrera acabada, volverá a solicitar ayuda desesperada a sus antiguos colaboradores para regresar a la cima.

Pocas películas pueden congratularse de tener un guión perfecto como ésta. Charles Schnee es el autor. Es curioso que para narrar la historia de Shields el film ofrezca ciertos paralelismos con el género negro. Por un lado la larga estructura en forma de flashback para narrarnos el auge y caída del productor de la misma forma que hemos visto en tantos films del género de gangsters.  Ni estos ni Shields dudarán en pisotear a quien sea para lograr sus objetivos. También el aire de fatalidad que rodea a los personajes protagonistas recuerda en cierta medida a muchos films de cine negro.

Pero donde destaca más la película es en el retrato que ofrece, sin tapujos, de la Meca del Cine. De una forma pretérita de entender el negocio. Formidable la estructura del guión en tres flashbacks que giran alrededor de tres figuras claves para la realización de una película: el director, la actriz-estrella y el guionista. Todos ellos aunados alrededor de la figura omnipresente del productor: Shields.

Un film crudo. Porque la visión que ofrece de Hollywood, lejos de ser autocomplaciente, es real. El film refleja tanto lo bueno como lo malo (de ahí el título original del film) de ese mundo contradictorio. Curioso y elogiable que un estudio tan poderoso como la MGM de la época realizase un film de estas características. ¿Podría hacerse hoy día dentro del sistema un film similar?

Es tan rico y completo el guión que apunta múltiples lecturas. Además de la comentada asociación con el género “gangsteril”, una que llama especialmente la atención es la posibilidad de ser una visión adulta de la historia de El Mago de Oz. Donde Shields sería el mago, y los tres colaboradores antes mencionados los personajes en busca de sus favores y que igualmente descubren que aquello que ansiaban ya formaba parte de ellos.

Kirk Douglas, que nunca obtuvo un Oscar, hace en este film una de sus mejores interpretaciones. La gran cantidad de matices que ofrece a lo largo del film es impresionante. No es de extrañar que director y actor volvieran a trabajar juntos en diferentes ocasiones. Y todos los secundarios, y no tan secundarios, están impresionantes. Se trata de la mejor actuación de Lana Turner. Barry Sullivan y Dick Powell, en los papeles respectivos de director y de guionista están excelentes. Pero igualmente fantásticos están los roles más secundarios, como Walter Pidgeon o Gloria Grahame. Un casting excelente para un film excelente.

Vincente Minnelli se encuentra en estado de gracia dirigiendo esta película. Es uno de sus mejores melodramas y un film repleto de momentos que se perpetúan en la memoria del espectador y grabados en oro en la historia del cine. Algunos de ellos, por ejemplo: el chapuzón del personaje de Lana Turner en la piscina, la escena en que ella misma absolutamente histérica conduce por la carretera a punto de causar un accidente y/o suicidarse, o el diálogo entre el personaje de Kirk Douglas y su aún amigo Barry Sullivan sobre la manera de rodar una película de terror de bajo presupuesto.

De hecho Minnelli debió quedar tan complacido del resultado de este film que 10 años más tarde hizo una especie de continuación, Dos semanas en otra ciudad, también con Kirk Douglas, para la cual utilizó o volvió a filmar diversas escenas de este film que nos ocupa. Una película también muy interesante y que junto con éste forman un díptico impresionante sobre la evolución del cine en USA.

El film tuvo éxito en su estreno y fue galardonado con 5 Oscars de la academia, entre ellos el de mejor guión. A día de hoy no ha perdido nada de vigencia. Es más, cualquier persona que quisiera dedicarse profesionalmente al mundo del cine debería ver este film y aprovechar la increíble lección cinematográfica que contiene desde su primera escena, y apuntarse alguno de los consejos que se vierten en el mismo. Uno no puede olvidar por ejemplo,  al personaje que parece ser un trasunto del gran director Erich Von Stroheim recordando a Shields: “Para ser director de cine hay que tener humildad”. Un gran consejo para un gran film.

 

Deja un comentario