II Edición
Crítica de Cine: Dentro de Xanadú

Dentro de Xanadú

  • Título: Ciudadano Kane
  • Título Original: Citizen Kane
  • Orson Welles
  • 1941
  • EE.UU.

75 años de Ciudadano Kane. Obra cumbre de la cinematografía mundial. Considerada durante décadas como la película más importante de la historia del cine, y siempre entre una de las 10 más destacadas, sigue siendo un film indispensable para cualquier historiador o cinéfilo que se precie. Aunque para algunos incluso no sea la mejor obra de Orson Welles, sin duda se trata de una película que marcó un antes y un después en el séptimo arte.

Aunque hace poco tiempo se ha encontrado un mediometraje realizado por el propio Welles hacia 1939 (Two much Johnson), puede considerarse ésta su ópera prima dentro del mundo del cine. Rodada cuando contaba tan solo 25 años fue uno de los films más innovadores y rompedores de la historia.

Una de las características más importantes del film es que posiblemente se trate del único film escrito enteramente por Welles, con la ayuda de Herman Mankiewicz. Y del único enteramente producido en su país natal con total libertad artística para ello. Welles escogió tema, guión, actores, y trabajó en todos y cada uno de los componentes tanto artísticos como técnicos del film. Posteriormente a esta película, la carrera de Welles, como es bien sabido, estuvo sometida a los avatares de la industria, tanto en EE.UU. como en los diferentes países a los que se vio obligado a emigrar para poder trabajar (entre ellos España).

El argumento, de sobras conocido: el magnate norteamericano Charles Foster Kane muere en su mansión por causas naturales. Antes de morir pronuncia una misteriosa palabra: “Rosebud”. A partir de aquí un equipo de periodistas intentará indagar en la vida y obra de Kane a través de la gente que le ha conocido, para tratar de descubrir el significado de esa última y misteriosa palabra.

Welles, como es bien sabido, se inspiró en la vida del magnate de la prensa de la época, William Randolph Hearst. También es conocido que Hearst no simpatizaba nada con Welles y que trató a toda costa de evitar que el film saliera a la luz. Solo la inventiva de Orson y su agilidad de reflejos pudo evitar que uno de los films más importantes de la historia fuera pasto de las llamas antes de poder estrenarse.

Las innovaciones de Welles en el film abarcan desde el aspecto técnico hasta las inventivas en la parte artística. Sin duda los trucajes visuales, la imaginación para las tomas y los encuadres espectaculares marcaron a toda una generación de cineastas, ya que abrió un camino hasta entonces inexplorado. La originalidad en el uso de transparencias, en combinaciones de primeros planos con impresiones al fondo, los contrapicados o el manejo de la grúa son dignos de estudio aún hoy en día. La colaboración de Welles con el magnífico director de fotografía Gregg Toland marca uno de los puntos culminantes de la historia del cine.

En cuanto al guión, también es rompedor. La manera de presentar el film, con un protagonista (el periodista) al que nunca vemos el rostro, ya que adopta la figura del espectador, que es quien de verdad está investigando la vida de Kane, era absolutamente innovadora para la época.

Pero la maestría de Welles en el guión y puesta en escena se ve desde el primer momento. Ya en la primera secuencia, con el cartel sobre la verja de la mansión Xanadú, con un claro y certero “No pasar”. Welles nos muestra la morada (¿alma?) del magnate casi como un castillo fantasmal más propio de los films de la Universal de la época. Seguidamente la magnífica secuencia de la muerte de Kane con la célebre palabra ya comentada. A continuación se nos presenta una serie de resúmenes de informativos publicitarios donde en algunos casos se loa la figura de Kane y en otros se deja por los suelos. Este arranque ha sido plagiado descaradamente en algunas ocasiones, u homenejado en otras. Es el caso por ejemplo de Lawrence de Arabia de David Lean, cuyo inicio, después del entierro de Lawrence parece homenajear la idea de Welles.

O la secuencia en que muestra la evolución de la relación entre Kane y su esposa es también muy original y ha sido plagiada en multitud de ocasiones. Con los dos personajes sentados a la mesa durante el desayuno, van pasando los años y a medida que cambian las actitudes de ambos personajes vemos como su relación transcurre de la pasión original a la indiferencia entre ambos en unos pocos minutos de metraje.

Y el final: uno de los más famosos de la historia del cine. Donde se permite conocer al espectador el sentido de Rosebud, conocimiento que les es negado a los protagonistas de la historia. Con una nueva toma de grúa final elevándose tras la verja de Xanadú la película vuelve a recordarnos que el ser humano siempre guarda algún secreto en su interior.

Mención a parte merecen las excelentes interpretaciones de todo el elenco. A parte del propio Welles, fue el debut de Joseph Cotten, que entró por la puerta grande en Hollywood de la mano Orson. Y fantásticas la banda sonora de Bernard Herrmann y la ya comentada excelente fotografía de Gregg Toland.

En definitiva 75 años de una de las obras de uno de los autores más iconoclastas e inclasificables de la historia del cine. Ya decía Martin Scorsese que todos los cineastas de su generación soñaban con rodar un Ciudadano Kane a lo largo de su carrera….

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