I Edición
Crítica de Cine: La mala idea de un mal reparto

La mala idea de un mal reparto

  • Título: Ciudades de papel
  • Título Original: Paper Towns
  • Jake Schreier
  • 2015
  • EE.UU.

Se podría decir que John Green, autor de la novela Ciudades de papel, sabe escribir mediocridades y, lo que es más importante —al menos para él—, sabe como conseguir un best-seller convenciendo a un inmenso público adolescente. Él puso la idea: Quentin, chico tímido, encerrado en su zona de confort, de aspecto corriente y popularidad nula, queda prendado de su valiente, enigmática, brillante y más guapa todavía, vecina Margo, desde el primer momento en que la ve mudarse a la casa de enfrente (tierna infancia). Su amistad se ve pausada por los millones de contrastes que los distancian. Pero en el último año de instituto, una noche de venganza vuelve a unirlos, tanto, que todo el libro —y por consiguiente, toda la película— giran en torno al gran misterio de la desaparición voluntaria de Margo y la lucha de Quentin por encontrarla.

Parece que Jake Schreier, tras el éxito de su entrañable y original primer largometraje, Un amigo para Frank (2012), decidió no arriesgarse con esta adaptación, algo que parecía sencillo y suficientemente entretenido. Pero erró de forma desorbitada en la elección de sus protagonistas y la película se quedó pequeña, anodina y sin vida. Al frente, una Cara Delevingne inexperta (aunque guapísima y líder de ventas, convirtiendo en oro cada cosa que toca, eso sí) en un papel que le queda, a todas miras, grande, como Margo. Fingida, ausente de interpretación y suscitando en el espectador un halo de pasotismo y distancia mínima con el personaje, casi parece que esté colocada y haciendo de sí misma en cada escena. La acompaña un Nat Wolff (Bajo la misma estrella, casualmente, adaptación de otro título del mismo Green) insulso, pasmado frente a las cámaras y falto en todo punto de acción, como Q. No se involucra ni se compromete con su personaje y esto hace que no seamos capaces de empatizar con Quentin, no sentimos como él siente ni desciframos qué piensa o cómo lo hace.

Concluyendo, Ciudades de papel (2015) es un misterio sin resolver y una decepción de elección. Por destacar, tiene un final irreverente que no deja indiferente, casi fastidia, pero está fuera de lo convencional dentro de una comedia romántica y sorprende. Y una actuación digna de mencionar, dentro de todo este sarao, evidentemente, por parte de los que hacen de amigos inseparables del protagonista, Ben y Radar, interpretados por Austin Abrams (The Kings of Summer) y Justice Smith (The Get Down), respectivamente.

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