I Edición
Crítica de Cine: La caza nocturna

La caza nocturna

  • Título: Collateral
  • Michael Mann
  • 2004
  • EE.UU.

En el año 2004 el director Michael Mann filmaba un thriller al uso que sorprendió a propios y a extraños. Basándose en otros clásicos del género, pero con un aroma particular y elegante, Mann dirigía una carrera contrarreloj entre asesino y presa que mantenía al espectador literalmente pegado a la pantalla y clavado a la butaca. Se estrenaba Collateral.

Mann, que ya había demostrado su destreza tras las cámaras en otros films como Manhunt o la aclamada Heat, se basaba en el guión de Stuart Beattie y elegía esta vez a la superestrella Tom Cruise para llevar la batuta interpretativa. El jugoso papel de asesino a sueldo que tiene una noche para completar su contrato, Vincent, sería encarnado por el actor, mientras que el taxista que se ve envuelto en una vorágine de violencia y obligado a luchar por su supervivencia es Jamie Foxx. Resulta curioso al menos el dato de que estos papeles iban a estar invertidos, hasta que Cruise pidió interpretar al pétreo sicario en uno de sus mejores trabajos.

El elenco se completaba con Jada Pinkett Smith, Peter Berg y Mark Ruffalo, junto a una breve aparición de nuestro actor patrio Javier Bardem, en el papel de un jefe de un cartel de la droga. Pero sin duda, era Cruise quien se llevaba el gato al agua dejando una interpretación memorable. La película tuvo dos nominaciones a los premios Oscar, incluyendo a Foxx como mejor actor de reparto.

Las calles de Los Ángeles serían testigos de la frenética carrera de Max y Vincent por esas arterias que son las carreteras de la ciudad mientras mantenían conversaciones vitales que tendrían consecuencias. La apocada personalidad de Max choca con el impetuoso y gélido Vincent, que vive bajo una filosofía de vida sin aparentes resquicios, retando constantemente a su improvisado rehén. Pero todo hombre tiene un límite, y es una de las bases en las que se sustenta el thriller. Mann se encarga de colocar la cámara en el mejor lugar y en el mejor momento. El taxi de Max y la noche en la gran ciudad son el marco perfecto para relatar la historia, que no deja tiempo al espectador para recuperar el aliento. Mientras Vincent busca a sus objetivos, Max es el encargado de conducir a través de esa urbe que parece tragárselos poco a poco a medida que avanzan las horas.

Mann nos muestra el vínculo que se crea entre los dos personajes, mientras nosotros como espectadores sabemos que el resorte no puede tardar demasiado en saltar. Con una espectacular fotografía a cargo de Dion Beebe y Paul Cameron, y alternando momentos de reflexión (dentro del taxi) como de la más pura acción (la secuencia en la discoteca) el viaje de Max y Vincent se va aproximando a su final, en el que la tensión te electriza y no te suelta hasta la aparición de los créditos. Y es precisamente en su final donde comprobamos que los dos personajes no son más que dos caras de una misma moneda, que no pueden intercambiarse, y que en realidad son polos opuestos obligados a mantenerse juntos por las circunstancias que surgen. El personaje de Vincent es un lobo, que sabe cual es su objetivo y debe cumplirlo a toda costa, mientras que Max se ve obligado a convertirse en otro depredador si quiere salir con vida. Esto se ve reflejado en una de las mejores secuencias de la película.

Llegados al tramo final, Mann no afloja y convierte un vagón de metro en improvisado escenario para el desenlace. El in crescendo en el que nos sumergimos se ve recompensado por una magnífica secuencia en la que los dos personajes deben cumplir su destino, y no hay segundo premio para nadie. El director aprovecha estos momentos para contextualizar una de las frases que le dice Vincent a Max durante su viaje en taxi, y que define nuestra sociedad “Un tipo va viajando en el metro y se muere. ¿Crees que alguien se da cuenta?”

Collateral supone uno de los thrillers más completos de su director y una cinta muy a tener en cuenta por su solidez. Un viaje sin descanso a través de una gran ciudad dentro de una lucha por sobrevivir, de la mano de uno de los mejores directores del género. Y tú, ¿subes a bordo?

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