II Edición
Crítica de Cine: Ignatius Reilly se enamora, amor utópico y ucrónico

Ignatius Reilly se enamora, amor utópico y ucrónico

  • Título: Corazón gigante
  • Título Original: Fúsi (Virgin Mountain)
  • Dagur Kári
  • 2015
  • Islandia

Que nada cambie. Que reine la rutina, aunque sea nociva. Esa es la máxima que persigue y secunda Fúsi, figura central de la película dirigida por Dagur Kári. Ante estas premisas se trazan las directrices del argumento de Virgin Mountain (Corazón gigante), y se plantean algunos interrogantes respecto al protagonista y a la capacitación de la historia para el asombro. ¿Qué sentido tiene la vida de una persona sin sueños? ¿Cuáles son sus expectativas? ¿Qué podemos esperar como espectadores?

Virgin Mountain (Corazón gigante) se sustenta en su totalidad en la figura de Fúsi, un hombre entrañable que se ha negado a crecer y se ha quedado atascado en su propia vida. Un hombre islandés de 43 años, que pese a haber entrado en edad adulta hace tiempo, sufre un síndrome de Peter Pan acentuado por la incapacidad de ponerle remedio a corto plazo. Este cándido personaje, aderezado de tintes hipsters, vive con su madre y el nuevo novio de esta mientras se desarrolla laboralmente en la sección de equipajes del aeropuerto de Reikiavik, donde sufre habitualmente los abusos de sus compañeros de trabajo. Fuera del trabajo, su vida está rodeada de miniaturas de la Segunda Guerra Mundial acompañado por el único amigo que tiene, colecciones de muñecos que comparte con una joven vecina con la que entabla una singular amistad, coches teledirigidos y las visitas semanales al restaurante tailandés del barrio, siguiendo una férrea costumbre autoimpuesta. Una sucesión de hábitos sin trazas de cambio y donde impera la desgana, cuya única válvula de escape se reduce a las llamadas a un programa de radio, donde le dedican unos minutos de heavy metal con el que mitigar sus malos momentos.

La historia de Virgin Mountain (Corazón gigante) se envuelve en una pátina de rutina que se ve alterada por la aparición de un elemento que siembra el caos, su vida sufre un vuelco inesperado desencadenado por un abono para unas clases de baile country regalado por el novio de su madre con motivo de su cumpleaños. Un caos sentimental en el interior del universo de Fúsi, la perspectiva imaginaria de una situación de suspensión de ese orden como libertad de un caos originario. Fruto de conocer a Sjöfn, una chica que le abre las puertas a un tipo de felicidad desconocida por él y amplía su universo vital fuera de los límites de su casa y su trabajo, bajo la influencia de las canciones de Dolly Parton. La confusión de ese caos originario de naturaleza humana habla en poesía, se hace belleza artísticamente ordenada. La razón lógica sólo entiende el caos como confusión y mezcolanza arbitraria de elementos estableciendo entre caos y orden una oposición excluyente: lo uno es la negación de lo otro. Sin embargo, la formulación romántica del caos no se agota en esta simple antítesis. Esa organización del mundo, regida por el principio de causalidad, que ofrece una imagen del universo como red perfectamente articulada de causas y efectos, se ve alterada por los problemas e inseguridades de Sjöfn que contagian o reavivan las del propio Fúsi. Pues, la rutina anteriormente citada encierra la defensa de una personalidad frágil, carente de empatía por sí mismo, una persona encerrada en sí mismo y con miedo a abrirse a los demás.

¿Qué significado adquiere el amor para una persona que jamás lo ha experimentado?

Al preguntarse por el sentido de la vida puede intentar responderse desde el propio fluir de la propia vida. Donde el sentido pasa de un plano individual a un plano colectivo. Así, la inserción de la propia vida en una tradición que asegure la permanencia que nos niega la finitud de la vida individual, y por otro la apertura a una escatología, lo que permite dar un sentido hacia el futuro a sus propios actos. La vida de Fúsi adquiere su sentido por estar inserta en una tradición y por ser un eslabón más de una cadena que se abra hacia el futuro pleno de sentido, mientras que las posiciones escatológicas tienden a pensar que el sentido no está dado sino que hay que construirlo y que sólo alcanzará su plenitud en el futuro, al final de la historia…

Por otro lado, se ha argüido que los ideales utópicos no son inoperantes. Gracias al pensamiento utópico se pueden crear condiciones para la reforma social, de modo que lo que en un momento puede ser utópico oportunamente se convierte en “real”. Desde este punto de vista, el pensamiento utópico no es siempre utópico. Como una teoría sobre la sociedad humana puede modificar la realidad social existente en el momento en que se formula, una utopía puede también, y a mayor abundamiento, ejercer influencia sobre el curso de los acontecimientos. Los defensores del pensamiento y la actitud utópicas indican que la utopía es una expresión de esperanza. Esperanza plasmada en el final de Virgin Mountain (Corazón gigante), cuando Fúsi decide alzar el vuelo y dejar atrás los fantasmas que lo asolaban.

Virgin Mountain [Fúsi]  (Corazón gigante) sólo habla de Fúsi, y los problemas de Fúsi por cambiar y entender. Al estilo de Ignatius Reilly en La conjura de los necios. Eso sí, Fúsi es un personaje cargado de ternura y de bondad, no así Ignatius Reilly.

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