I Edición
Crítica de Cine: El veneno del aguijón

El veneno del aguijón

  • Título: Drive
  • Nicolas Winding Refn
  • 2011
  • EE.UU.

En 2011 el director Nicolas Winding Refn se ponía al volante para rodar una película que no pasaría desapercibida. Con una elegante puesta en escena y un protagonista de innegable carisma ligado a un mundo de violencia y destrucción, se estrenaba un thriller diferente. Se estrenaba Drive.

Winding Refn, con una trayectoria y un estilo inconfundible con películas como la trilogía Pusher o Valhalla Rising, es un cineasta con un conocido sello personal. En la película que nos ocupa, dejaría de lado ese particular estilo para embarcarse en un proyecto más comercial, pero que tuvo el reconocimiento de la crítica especializada por diversos motivos, como su nominación a los Oscar por efectos sonoros, o mejor banda sonora entre otros.

La historia de Drive tenía como protagonista absoluto a Ryan Gosling, un conductor especialista y empleado en un taller de día que se dedica a conducir para todos aquellos que necesiten sus servicios. Sus reglas son claras: “dame cinco minutos en los que seré tuyo, tras ese tiempo no cuentes conmigo. Solo conduzco.” Nuestro conductor se vería inmerso en una espiral de violencia cuando se decide a ayudar a su vecina, Irene,  la joven interpretada por Carey Mulligan.

Sólo los créditos al comienzo y ese estilo que tanto recuerda a los 80 son la carta de presentación de una película que dice mucho con pocas palabras. No en vano Gosling llegaría apenas a la decena de frases, encarnando a un personaje silencioso, muy interiorizado, pero igualmente letal. Exactamente igual que el escorpión que luce en la espalda de esa ya famosa chaqueta. La fotografía de Newton Thomas Sigel haría el resto para mostrar el mejor plano en cada situación.

La violencia de Drive estalla en la pantalla entre planos silenciosos y miradas que hablan, muchas veces entre Mulligan y Gosling. Oscar Isaac, un estupendo Bryan Cranston, Ron Perlman, Christina Hendricks y Albert Brooks redondeaban el reparto de este thriller con sabor a clásico en cada fotograma.

Otro apartado a destacar es el tratamiento sonoro. La música compuesta por Cliff Martínez es el mejor acompañante en todo momento. La apertura, con ese Nightcall de Kavinsky y esos créditos ponen en situación recordándonos esos thrillers de anteriores décadas. Sobriedad y estilo marca del director.

Gosling creaba un personaje peculiar y rodeado de una poderosa aura. Ese joven que apenas habla, pero actúa, componiendo un protagonista lacónico y contenido, pero heroico, torturado y bondadoso al mismo tiempo. El héroe por definición, pero con identidad propia. Mulligan le acompaña compartiendo los silencios que llenan la pantalla. Momentos de una belleza lírica y poética cinematográficamente hablando, que dotan de gran poder a la propuesta.

Además de tener un puñado de secuencias para el recuerdo, Drive es profundamente humana. Su violencia es absolutamente veraz a la par que contundente y directa, y la tensión se puede cortar con un cuchillo en sus momentos álgidos. El amor y el dolor se dan la mano para no soltarse durante todo el metraje en un film que no te deja indiferente y te recompensa al final, si captas todo su potencial.

El escorpión había llegado  para quedarse, en uno de los thrillers más elegantes e interesantes que se han rodado en los últimos años.

1 Comentario

Deja un comentario