I Edición
Crítica de Cine: Gambito de complacencia

Gambito de complacencia

  • Título: Star Wars: El despertar de la Fuerza
  • Título Original: Star Wars. Episode VII: The Force Awakens
  • J. J. Abrams
  • 2015
  • EE.UU.

Después de un año de teasers,  trailers, y comic cons, varias dirigidas hacia esa gran masa de fans que abarca Star Wars, se ha dado a conocer el proyecto que todo el mundo esperaba ver, y aquí servidor, tomándose ciertos días de desintoxicación del ambiente de hype y guerrilla navideña, os trae su humilde opinión después de haber recapacitado sobre los entresijos y vicisitudes complejas que tan icónica y ansiada obra conlleva.

Creo que en esta ocasión las presentaciones sobran, el argumento es bien sencillo: treinta años después de la trilogía original, se presentan nuevos personajes, nuevos antagonistas salen a la luz y regresan a escena esos héroes imborrables para la memoria del espectador. Hasta aquí todo sencillo, la gran cuestión era: ¿Cómo encajan todas estas piezas en esta nueva partida de ajedrez que nos presenta Abrams? Muy a mi pesar, reconozco que ciertas piezas no encajan del todo bien, alguna que otra no está bien jugada y me quedo con el regusto de que ya he jugado esa misma partida.

La pieza clave que representa al primer grupo tiene nombre y apellidos: John Boyega. Creedme cuando os digo que no recuerdo a un actor y personaje más irritable en la saga desde Jar Jar Binks o el inaguantable Anakin Skywalker interpretado por  Hayden Christensen, ese actor que decidió desaparecer, y con razón, después de interpretar tan inefablemente  al elemento iniciador de toda esta historia. Boyega no iba a ser menos que su predecesor, y representa a una especie de “hermano armado del  gueto” que al ver a sus bros cayendo en combate, decide abandonar la causa y en lugar de viajar a Bel-Air, intenta esclarecer la propia inconsistencia de su personaje a lo largo de la trama.

En la sección de piezas poco pulidas hay que resaltar el guión. La película goza de un ritmo que va de más a muy menos, y creo que estamos ante la señal ineludible de que la fuerza del lado tenebroso de Disney se ha inmiscuido a la hora de justificar muchas de las cosas que pasan en las dos horas que dura  la película. Podría hacer una lista bastante extensa de todos los errores de guión de la misma, pero sigo sin comprender esa necesidad de crear “trampas argumentales” que aunque vayan etiquetadas por un “para comprender esto, vea las dos entregas siguientes”; lo único que producen es que la película pierda credibilidad y redondez en la trama, y no, no me vale “La Fuerza” como respuesta ante todas esas cuestiones.

Llegamos a la “superficie” donde se plantea toda la partida, esa cuadrícula donde se juntan todas las jugadas que ha dejado esta entrega y donde voy a dar mi veredicto después de tanto masticar durante días la estrategia del “maestro” Abrams, ese adalid con fama de salvar eficazmente sagas al borde del coma.

La presentación  y ritmo iniciales de la película son brillantes, es difícil entramar un ritmo así realizando la presentación de tantos personajes. Destaco la presentación e intrahistoria del personaje de Rey, que es la auténtica reina de la partida, aunque el personaje no es para menos, ya que tiene todos los puntos para convertirse en un elemento fundamental de la saga. Por  otro lado, tenemos a Kylo Ren, un antagonista a medio cocinar, el típico personaje que puede virar hacia un lado u otro según el hilo argumental lo necesite, casi la misma jugada que realizó Lucas con Darth Vader desde la maravillosa El imperio contraataca.

Cuando nos situamos en mitad de la partida, es aquí donde los errores empiezan a cargar sobre ella y lo único en lo que se apoya es en el sentimiento de carisma y gag excesivo de los personajes originales. Cabe destacar que es en esta parte donde los increíbles efectos digitales y técnicos del film comienzan a asaltar la pantalla, aspecto no tan invasivo como en las tres últimas entregas, donde el espectador recibía un excesivo y gratuito empacho digital. Aprovecho esta fase para lamentar que la banda sonora de esta entrega, pase sin pena ni gloria sustentándose a través de leitmotivs clásicos de la saga, que anuncian que John Williams estará ya pensando más en su fondo de pensiones que en componer algo original.

Ya en la fase final, cuando muchas de las piezas prescindibles han caído y el juego es menos difuso es cuando el espectador se queda con que ha visto algo demasiado parecido al Episodio IV, dejando la sensación de que toda la partida que ha jugado Abrams acaba en tablas, ya que ha carecido de riesgo y sobre todo de originalidad, ese espíritu que George Lucas nunca abandonó para bien o para mal en las dos primeras trilogías, provocando en el espectador una nueva esperanza ante cada estreno de esta amada saga.

2 Comentarios

  1. Si los fans están muy contentos, y la productora Disney también lo está, nuestras quejas racionales sobre esta entrega irracional dejan de tener sentido. Pero son igual de ciertas: J.J. ha hecho un remake edulcorado del Episodio IV y no se ha molestado en disimularlo.

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