II Edición
Crítica de Cine: Una conexión secreta para todos nosotros

Una conexión secreta para todos nosotros

  • Título: Flotel Europa
  • Vladimir Tomic
  • 2015
  • Dinamarca

Recuperar la memoria sobre una experiencia y un momento de la historia para revisar cual es nuestra noción actual de la Guerra de Bosnia. Plantearnos un ejercicio de retrospectiva sobre dicha guerra y su legado. Esa parece ser la intención de Vladimir Tomic en Flotel Europa, donde la tragedia y la incertidumbre que afectan a los refugiados bosnios –entre los que estaba el propio director– que se vieron sin poder pisar Dinamarca ni tampoco poder regresar a su tierra. Un paréntesis donde el espacio y el tiempo se transformó, donde su vida quedó suspendida a la espera de una nueva cuyo retraso se eternizó.

El planteamiento de Flotel Europa muestra cierta analogía con La ola negra. Sobre todo, en su espíritu crítico, su humor negro y su visión pesimista. Destapando el lado más oscuro de la psique humana y sometiendo a una crítica abierta las políticas de asilo desarrolladas en Europa ya a principios de los noventa, tan en boga por la actual crisis de refugiados sirios (aunque realmente sea una crisis de refugiados, sin especificación geográfica, que persigue a la humanidad desde sus inicios). Pues, la versión de una guerra depende de quien la cuente, pero Flotel Europa no va de eso… No propone una clasificación entre buenos y malos, entre inocentes y culpables, entre unos y otros. Vladimir Tomic envuelve su historia y la de otros refugiados en un halo caracterizado por la voluntad de recuerdo, evocación, retentiva y conmemoración de unas personas que no vivieron la guerra de forma directa pero sufrieron sus efectos. Una guerra que no está presente pero está ahí.

Dejando en Sarajevo a su padre, a sus abuelos, a sus tíos, a los amigos, el colegio, la inocencia y una cruel guerra. Vladimir, su hermano mayor y su madre llegan a Dinamarca en 1992 para pedir asilo político. Ante la situación de colapso de los campos de refugiados, Cruz Roja proporciona un enorme barco llamado Flotel Europa que se convertiría en su hogar durante dos años junto a otras personas en su misma situación. Esperando un futuro incierto, mientras su país de origen se consumía devastado por una atroz guerra cargada de odios, violencia e irracionalidad.

A través de la combinación de imágenes en VhS grabadas por distintos refugiados, a modo de cartas ilustradas para mantener correspondencia y compartir información con sus familias en Bosnia; y la narración en off del propio Vladimir Tomic rememorando sus vivencias durante aquellos dos años en el Flotel Europa, surge un relato cuyo punto central es la mirada de un adulto que recupera su mirada de adolescente, así como el paso de la adolescencia a la madurez en un entorno extraño. Desvelando las amistades surgidas, la cotidianidad y la experiencia de juventud determinada por la observación hacia los adultos y sus comportamientos, manifestados en las experiencias singulares de algunos de los habitantes del Flotel Europa. Algunos esperaron hasta que la nueva vida se hizo posible y otros se rompieron, se quebraron en el Flotel Europa, víctimas de sí mismos y su resistencia a una experiencia traumática.

El Flotel Europa es un microcosmos, un universo definido a través de las palabras de Vladimir Tomic que con la simplicidad que caracteriza la veracidad del relato alterna los diferentes significados del mismo, convirtiéndose en la íntima confesión de los sentimientos del director. Ese microcosmos formado por el caos y el equilibrio, y en aparente contradicción con la realidad constituida por el mundo fuera del Flotel Europa. Deben comprenderse como dos opuestos que se complementan para formar la unidad. Una unidad proclive a la quiebra cuyo origen se debe a la división y las tensiones de la guerra que terminan instalándose en el barco y quebrando más todavía a las personas.

Flotel Europa es un reflejo del paso de la infancia a la madurez caracterizado por el paso iniciático de la construcción de una sociedad después de la guerra, los problemas y huellas de la guerra, los cambios de ambientes socio-culturales y, en definitiva, la metáfora del refugiado y su obligación de búsqueda.

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