I Edición
Crítica de Cine: El auténtico amor, 2.0

El auténtico amor, 2.0

  • Título: Her
  • Spike Jonze
  • 2013
  • EE.UU.

¿Acaso nos acabaremos enamorando de máquinas? O es que somos tan tecnológicos que hemos terminado por convertirnos en ellas y ya somos incapaces de suscitar verdaderos sentimientos. ¿Qué necesitamos los de la llamada “era virtual” para enamorarnos? ¿Tener Tinder y poder mantenernos conectados a Whastapp las 24 horas del día sin parpadear?

Quizá solo sean hipótesis, pero cada vez aparentan más el terminar por convertirse en una realidad. Es posible que en muchos aspectos ya hayamos bajado el nivel de humanidad, buen ejemplo de ello es la interacción en persona, sustituida por cualquier tipo de chat o aparato telefónico. Pero, ¿y el amor? ¿Irá por el mismo camino de deshumanización? Y al final, ¿no necesitaremos los cuerpos y un corazón que bombee a favor de un cerebro soñador? En esto ha pensado Spike Jonze, supongo que como crítica a la sociedad actual y como temática original, pero en Her (2013) no solo pone a prueba las capacidades sentimentales de su protagonista, Theodore –un sobresaliente Joaquin Phoenix (Puro Vicio)– sino que tambalea las convicciones de todos los que nos atrevemos a visionarla dispuestos a emocionarnos por completo. Y resulta inevitable hacerlo, mientras vemos como este escritor de cartas a terceros (oficio especialmente dulce como bien refleja el film) se va dejando llevar por Samantha, su nuevo software de Inteligencia Artificial, a quien pone voz una delicada y sensual Scarlett Johansson (Vicky Cristina Barcelona).

Ganadora del Oscar y el Globo de Oro a mejor guión, no son pocas las nominaciones que ha cosechado dentro de los grandes reconocimientos cinematográficos. Cabe destacar, por lo que supone en este ámbito, la nominación a mejor actriz de reparto en los Critic´s Choice para Johansson, quien actúa y transmite, exclusivamente, a través de la expresión de sus cuerdas vocales, algo nunca visto anteriormente.

Y es que Her es una mezcla perfecta en la que todas las partes están medidas con exactitud: un tempo pausado para el desarrollo, una historia encauzada en la ciencia ficción que convence como muy posible, y un compendio de actores –destacando a Amy Adams (La Duda) y Olivia Wilde (Colegas de copas)– brillando alrededor de un sobrecogedor Phoenix. Todo ello para lograr que estemos días, e incluso semanas, empatizando con la idea del amor tecnológico que nos plantea Jonze, ¿será auténtico amor 2.0 o será el verdadero amor, que no entiende de versiones ni de robótica?

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