I Edición
Crítica de Cine: Una de tantas

Una de tantas

  • Título: Infini
  • Shane Abbess
  • 2015
  • Australia

Infini es el último film del director australiano Shane Abbess, un novel director cuya corta filmografía se ha encontrado ligada a temáticas fantásticas con cierto toque de thriller. Precisamente “infini-to” parece el uso que se le puede dar a la idea del holocausto terrícola bajo la amenaza de especies superiores al ser humano. Y es que este film vuelve a centrarse en una temática sobreexplotada, sin ofrecer nada realmente nuevo. Nos encontramos ante una película de ciencia ficción tendente a generar cierto grado de indiferencia, solo interrumpido en contadas ocasiones por buenos momentos de tensión.

El film nos sitúa en el futuro siglo XXIII, cuando los seres humanos al terminarse los recursos en su planeta deciden llevar a cabo arriesgadas incursiones en otros sistemas; expediciones mineras que pueden terminar convirtiéndose en un infierno. Esto es precisamente lo que ocurre y un grupo de rescate es enviado a salvar al único superviviente Whit Carmichael (Daniel MacPherson).

Hasta aquí todo parece ir bien. La idea ─dentro de lo repetitivo que suena eso de “un futuro en el que la especie humana corre peligro─ puede llegar a mantenernos enganchados. Pero, según va desarrollándose el film, esta sensación desaparece y solo renace en momentos muy puntuales de tensión, volviendo a seguir el patrón de otras muchas películas predecesoras. El desarrollo del film no es erróneo, pero es un género tan explotado que es difícil sorprender al espectador y ciertamente, no lo consigue.

Técnicamente es una producción cumplidora y por tanto, indiferente. Una película correcta en cuanto a ritmo, frenético, típico de las películas de su género. Propio de su género es también un buen abanico de efectos especiales, requisito imprescindible que también cumple. Por otro lado, los diálogos son pobres y la banda sonora no es nada remarcable. En cuanto a la actuación, tampoco desentona, aunque sí cabe destacar el trabajo de maquillaje que caracteriza a los personajes, bastante conseguido. Además, una de las escenas de locura entre Carmichael y un integrante del equipo de rescate llega a generar cierto interés. Tampoco queda atrás la idea de la “humanización”, buen punto que no entraré a analizar por no subscribirme al club de los odiados spoilers. Solo diré que este es el único momento en el que se percibe un atisbo de originalidad, sin embargo, no queda del todo justificado y no termina de encajar.

Estos aspectos positivos se convierten en esfuerzos aislados, gotas de agua en la inmensidad del desierto. La película no consigue enlazar emociones y transmitirlas, puede que porque en su propia esencia no las tenga y su principal cometido sea ser una película de mero entretenimiento. Termina siéndolo, pero apoyándose en muchas otras antes que ella, explotando lo explotado.

Conclusión, nada nuevo. Desde el punto de vista cinematográfico general, es una película para pasar un rato que consigue entretener sin aburrir demasiado, pero no aporta nada innovador. Centrándonos en su género, podría interesar a todos aquellos apasionados del género sci-fi, aunque tampoco se puede comparar con los referentes de la temática.

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