I Edición
Crítica de Cine: Fantasmas de la calle

Fantasmas de la calle

  • Título: Invisibles
  • Título Original: Time Out of Mind
  • Oren Moverman
  • 2014
  • EE.UU.

La última cinta protagonizada por Richard Gere y dirigida por Oren Moverman trata sobre esa mayoría invisible que vemos en cada esquina, en cada rincón de cada ciudad moderna. Sobre esos que no existen si no les observamos, y que a todas luces reflejan el estado de nuestra salud social. Bienvenidos a Invisibles.

Moverman, con sólo tres películas a sus espaldas, pero con una con la que deslumbró (The Messenger) se pone a los mandos de una cinta de tintes dramáticos centrándose en el personaje interpretado por Gere. El guión, del propio Moverman y Jeffrey Caine, relata la historia de George, un hombre antaño socialmente distinto,  que por una variedad de circunstancias personales se ve abocado a las calles y a la mendicidad. Durante los 120 minutos de Invisibles, caminaremos a su lado recorriendo cada calle y cada refugio, y descubriendo las capas de su personalidad. La fotografía de Bobby Bukowski nos da el mejor lugar de las calles para ver la vida desde los ojos de George.

Invisibles se antoja una película necesaria. No ya por la excelente interpretación de Richard Gere en el que es su mejor papel hasta la fecha, sino por mostrarnos esos fantasmas que moran cada calle, que te piden una moneda mientras bajas la mirada ante ellos, o hablas sobre los últimos movimientos de la bolsa por tu smartphone. Están ahí, existen. Son seres como tú y como yo, a los que la vida les ha arrebatado todo de un revés. No son ceros a la izquierda en la sociedad, aunque a algunos así les conste. No son el “exceso social” ni la lacra a la que hay que apartar a un lado ignorándolos. Son personas, ni más ni menos, merecedoras de la misma dignidad y aceptación que todos.

De este modo, el director nos pasea por la ciudad de la mano de George, mientras descubrimos que una vez fue alguien muy distinto y que tiene una hija con la que ha perdido contacto. Descubrimos el frío de la ciudad desde los ojos de un fantasma. La realidad de dormir en un refugio social y sus normas. No saber qué nos depara el día de mañana.  La soledad de esos fantasmas, y sus pensamientos. Y el hecho de que hay luz al final del túnel, aunque a veces la perdamos de vista.

Moverman hace un retrato social necesario. No sólo por dar voz y presencia a un “sin techo” sino por presentarlo como una circunstancia común. Todos tenemos parte de culpa en el problema, y todos podemos caer en él. No estamos precisamente exentos de ser George. Es demasiado fácil en nuestra sociedad actual pertenecer a ese grupo. Sólo hace falta dar los traspiés necesarios y en el orden correcto. Resulta una posibilidad no tan lejana como pueda parecer. La película lo muestra desde un paraje de poesía urbana tan real como estremecedora.

Invisibles no tiene giros de guión ni personajes clave. Tampoco una trama elaborada, ni trazos de romance. Es el alma de los olvidados de la ciudad, representada por Richard Gere como George, con sus remordimientos, el pasar del tiempo y de las noches, recuperar lo único que nos queda y el recuerdo sobre quiénes somos que amenaza con abandonarnos. Un retrato social en el que el actor realiza un trabajo notable, y que si no perdura en la memoria del espectador, debería.

Todas las ciudades están llenas de fantasmas. Sólo hay que mirar bien y con atención para verlos. Están en cada esquina, y nos observan. Todos y cada uno con su propia historia personal. Otro hecho distinto es que otros se empeñen en hacerlos desaparecer, por mucho que eso sea tarea imposible.

 

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