I Edición
Crítica de Cine: Russell y la importancia de perseguir un sueño

Russell y la importancia de perseguir un sueño

  • Título: Joy
  • David O. Russell
  • 2015
  • EE.UU.

Fregonas autolimpiables, he ahí el resumen más concreto de Joy (2015). No es demasiado atractivo, ni excesivamente original pero es una buena y, desde luego, funcional idea. Precisamente así es la última película dirigida por el oscarizado David O. Russell, quien, tras abofetearnos a base de decepciones en La gran estafa americana (2013) y dejarnos sin comentarios —positivos— con Accidental love (2015), parece que ha decidido retomar el buen cine que demostró saber hacer en El lado bueno de las cosas (2012), y se lanza a la aventura —hacia los Oscar, donde ya está siendo proclamado como seguro ganador en esta 88ª edición— de un nuevo drama con trazas cómicas que, además, es biográfico.

Una vez más, el neoyorquino vuelve a confiar en su trío de ases de la interpretación. La actriz que más éxito ha cosechado para Russell, Jennifer Lawrence (Serena, Los juegos del hambre) desbordando con un cuidadísimo papel protagonista, como Joy Mangano, una humilde ama de casa de Long Island que trabaja en jornadas de nueve horas para mantener a una familia desestructurada y mayoritariamente vaga que, tras enfrentarse a todos los obstáculos que quieren hacerla caer y tras luchar con todas sus fuerzas para volar alto, únicamente avivada por su abuela Mimi y su hija de 5 años Christy, termina convirtiéndose en una popular inventora de productos del hogar y también en uno de los rostros más conocidos de la teletienda americana. Aunque nada de esto sería posible, sin la inversión de tiempo y de dinero por parte de su mujeriego padre, Robert De Niro (Casino, Una terapia peligrosa), y sin la confianza del que terminará siendo su socio ¿o algo más?, pregunto, Bradley Cooper (Resacón en Las Vegas, El francotirador).

A ellos, se suman en esta ocasión, actores de la talla de Isabella Rossellini o el  desesperanzador —en la trama, no en la actuación— cameo de Ken Howard, siempre, bajo las letras de los Bee Gees, todo un clásico para las bandas sonoras de Russell. Aunque, sin duda, a destacar está la interpretación de la ya proclamada una de las mejores actrices de nuestro tiempo. Asumo mi ignorancia al afirmar que no me gustaba, pero Lawrence me quita la razón (y el aliento) metiéndose en la piel de esta madre separada cuyos sueños valen más que todo el dinero que no tiene. Y me deja con los pelos de punta, mientras aplaudo sin cesar en una sala atisbada de perplejos críticos de cine, cineastas y cinéfilos que, como yo, quieren que Joy empiece de nuevo y volvamos a disfrutar de una hora y 53 minutos más, de realismo y de emociones. Una historia común, de esperanza y lucha, quizá con un enfoque distinto apoyado en el positivismo de las personas que tienen ese “algo” que les obliga a poder con todo, para que la gente normal no olvidemos que los sueños, algunas veces, se hacen realidad.

2 Comentarios

  1. Antes de criticar y de destrozar el trabajo de este artista por un par de películas, deberías saber que David O. Russell reniega profundamente de la película “Accidental Love”. De hecho, ni tan siquiera terminó de rodarla. Nada de lo que se hizo en la sala de montaje tiene algo que ver con Russell y mucho menos el resultado final del film.
    Por otro lado, y esto ya es totalmente subjetivo, y casi va más dirigido hacia los editores de la página, pero en la crítica debería estar prohibido hacer sinopsis. Las sinopsis son peor que los spoilers y más cuando ocupan la mitad de una crítica.
    Cuanto “hater” hay suelto.

    1. Querido Silvanus:
      Desde el equipo de editores queremos hacerte saber que una crítica, antes de ser publicada, pasa por nuestra revisión. Entendemos que los spoilers pueden ser molestos y por eso tratamos de prevenirlos en la medida de lo posible. Ahora bien, cuando una crítica es publicada es que consideramos que no existe tal spoiler, ya que la lectura de la misma no desvela datos importantes para el visionado del film; pero como tu bien dices, eso es bastante subjetivo.
      Por lo demás, nuestros críticos tienen total libertad creativa a la hora de elaborar sus textos y pedimos el mismo respeto hacia su trabajo como el que tú solicitas para David O. Russell ; )
      Un cordial saludo

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