I Edición
Crítica de Cine: Más allá de los Serrano y los Bífidus…

Más allá de los Serrano y los Bífidus…

  • Título: La caja 507
  • Enrique Urbizu
  • 2002
  • España

Y más allá del tópico de “las pelis españolas solo van sobre tetas, homosexuales o la guerra civil”, todavía quedamos algunos defensores que pensamos que, si se busca un poco, se pueden encontrar obras muy interesantes dentro del producto fílmico patrio.

Como todo en esta vida, no es difícil encontrar excusas para animarse a uno mismo a desarrollar una afición concreta. Muchas son las razones que impulsan a un cinéfilo a buscar determinadas películas o a interesarse por según qué cintas. En mi caso, he llegado a retarme a mí mismo a ver todas las películas ganadoras de un determinado premio, todas las que adaptan la obra de un determinado escritor, las que tratan sobre un acontecimiento histórico concreto o, bastante típico, las que constituyen la filmografía de cierto actor/director. Organizar tu visionado cinematográfico temáticamente te da bastantes puntos a la hora de tirarte el moco con tus colegas: ‹‹pues Rohmer estuvo mucho más críptico en Pauline en la playa››, ‹‹para mí la calidad del premio Un Certain Regard en el festival de Cannes ha ido cayendo con los años››…

Precisamente obedeciendo al razonamiento anterior, me interesé hace pocos años por la filmografía de Enrique Urbizu, tras el reconocimiento que obtuvo su película No habrá paz para los malvados (2011).  Bien es cierto que sin ser una obra sobresaliente (a pesar del esfuerzo que hicieron durante la gala de los Goya de ese año por encumbrarla casi como si fuera una suerte de El Padrino nacional), sí se trata de un producto diferente a lo normalmente ofrecido por nuestros realizadores, con un estilo personal e impactante.

Tras una rápida y nada difícil búsqueda en internet, tuve acceso a la filmografía del director vasco. Y por fin llegamos al largometraje que nos ocupa: La caja 507. Film que además tiene el aliciente añadido de sus protagonistas, quienes no solo son dos de los rostros más reconocibles de nuestro cine, sino que además ambos son habitualmente menospreciados por el público general. Reacción que se debe a su normal participación en series de televisión (no hace falta mencionar su calidad), campañas comerciales y, por qué no decirlo, alguna que otra peli de mierda (que de algo tienen que comer).

Estoy hablando, como no, de Antonio Resines y José Coronado. Parece ser que Urbizu es un alumno destacado a la hora de sacar petróleo de sus actores, pues ambos están soberbios en La caja 507. El primero aparece contenido, realista y provoca una sensible empatía, mientras que el segundo hace uso de su presencia y su voz para construir un antagonista de altura. Aunque no son las mejores interpretaciones de sus respectivas carreras (para ello véanse Celda 211 y la ya mencionada No habrá paz para los malvados), son buen ejemplo de lo que estos artistas pueden hacer cuando les toca encarnar a personajes llevados al límite.

Ambos se ven involucrados en una trama que se va construyendo sin demasiadas florituras y que, a base de alguna que otra casualidad, acaba provocando efectos devastadores para quienes  la protagonizan. Donde se hace fuerte el director es a la hora de dotar de ritmo y entretenimiento a la historia, que va in crescendo hasta un desenlace inevitable. Su visionado es ameno, intrigante y a veces sorprendente.

Pero como es habitual al narrar un thriller como este, a veces se cae en el defecto de introducir algunas situaciones poco verosímiles para hacer avanzar la trama. Además, a pesar del esfuerzo del director, asistimos a algunos momentos mal montados y con cierto aire a telefilm. Sin contar la participación de Goya Toledo, que la pobre mía mejor no lo puede hacer.

Cierto que no es una gran película, pero sí es un producto reivindicable, una prueba de que se puede rodar acción y thriller made in Spain en condiciones. Quien quiera sentarse frente a una pantalla a ver un entretenimiento de calidad, también puede mirar de fronteras para adentro y deshacerse de algún que otro prejuicio.

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