I Edición
Crítica de Cine: La gloriosa empatía de Redmayne

La gloriosa empatía de Redmayne

  • Título: La chica danesa
  • Título Original: The Danish Girl
  • Tom Hooper
  • 2015
  • Reino Unido

Dice Meryl Streep que “La gran habilidad del ser humano es que tiene el poder de la empatía, pudiendo sentir una conexión misteriosa con los demás”. La cito a ella porque la cosa va de cine y Meryl es, básicamente, como la Virgen María de nuestra religión, aunque estoy convencida de que la mayoría nos pondríamos de acuerdo ante tal afirmación. Y es que es muy posible que sea esta —la empatía— la mejor herramienta con la que contamos a la hora de experimentar en una sola vida, cien mil vidas ajenas, mientras, el cine es el camino más corto y más real para conseguir dicha simbiosis de sentires.

En esta Biblia que os cuento se basa el trabajo de cualquier director que se tercie, pero quizá el del londinense Tom Hooper me ha sorprendido de manera especial con su último trabajo, La chica danesa (2015). No tiene una trayectoria excesivamente larga ni demasiado clasificada, pero lo que ha hecho hasta ahora lo ha hecho bien y eso se nota en tres claves: le gusta la creación cinematográfica de historias que sobresalen por su peculiaridad, tiende a la equiparación de contenido original con talento a raudales, y —la que más nos interesa— está obsesionado en fijar su atención en los detalles que marcan la diferencia, en las personas que cuentan con una característica distinta al resto. Le pasó con El discurso del Rey (2010), cuando nos enseñaba que no se puede ser Rey y tartamudo al mismo tiempo. Retomó con Los Miserables (2012), poco hay que explicar del clásico de Victor Hugo. Y ahora, que se nos hacía tarde, estrena lo que será, seguro, un Nuevo Testamento para los transgénero, y una ventana de empatía para todos los demás.

Dinamarca, años 20 y una historia real. Un joven matrimonio de pintores en pleno reconocimiento artístico nos dan dos lecciones fundamentales: Einar (Eddie Redmayne) plasma el arduo camino a seguir para reconocerse y encontrarse en uno mismo, y cumplir el anhelo largamente escondido en su interior, el deseo de ser mujer y convertirse en Lili Elber; y Gerda (Alicia Vikander), retrata el auténtico amor incondicional hacia un ser humano, sea del sexo que sea, la confianza a ciegas, la búsqueda de la felicidad para aquel a quien amas. Los dos devoran su papel y se comen la pantalla, obviando que existan actores algunos a su alrededor para completar el reparto. Y aunque la temática parece estar de moda desde que Jared Leto despuntara en Dallas Buyers Club (2014) y Jeffrey Tambor consiguiese todos los Emmys habidos y por haber para la serie de Amazon, Transparent, Hooper y Redmayne van un paso más allá, trabajando estrictamente al revés de lo común, no buscan la feminidad en un cuerpo masculino, trabajan y enseñan la mujer que es Einar a pesar de tener un nombre de hombre. Aunque la película se queda a medias, impulsada por un final previsible y muy facilón para las tremendas actuaciones que salen a escena, es sin duda una visita obligada al cine por la cuidada calidad de sus dos protagonistas.

No hay duda. Eddie Redmayne es un actor todoterreno que cada vez que interpreta un guión lo convierte sistemáticamente en el personaje del año. Da igual la temática, la dificultad del papel, el reparto que lo acompañe o quien lo dirija; él es simplemente la luz de una profesión tan complicada como completa que demuestra absolutamente la total maravilla que compone este arte. Sobresale en La chica danesa y emociona tanto como en La teoría del todo (2014), con una precisión y una delicadeza propias del teatro, con la que nos desvela la mujer que lleva dentro. Preciosa, por cierto.

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