II Edición
Crítica de Cine: Penumbra en la ciudad de la luz

Penumbra en la ciudad de la luz

  • Título: La redada
  • Título Original: La rafle
  • Rose Bosch
  • 2010
  • Francia

Sentimientos encontrados ante una evocadora Edith Piaf en un canto a la capital francesa en conjunción con unas imágenes de la urbe desierta al servicio de Hitler y su séquito. Así se presenta La redada, un argumento que narra los hechos históricos ocurridos en el verano de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, que resaltan las páginas más tenebrosas y de penumbra en la ciudad de la luz.

Una coproducción de Francia, Alemania y Hungría que presenta el choque de visiones de conseguir un día a día rutinario en el seno de la comunidad judía en contraste con la confabulación de las altas esferas francesas, junto al ejército alemán, acerca de la trata de humanos como si fuera una transacción puramente comercial. Omnipresente el afán de los gobernantes colaboracionistas del entorno del Mariscal Pétain de manejar a las masas según sus intereses, aunque para conseguirlo manipulen las leyes a su antojo.

Remarcable la extraordinaria habilidad que se aprecia en los films franceses de aportar un tono irónico del humor que subyace, incluso sin un propósito específico, a líneas argumentales de mayor peso. En esta ocasión, guión y dirección se presentan de las manos de Rose Bosch quien cuenta con la colaboración de Serge Klarsfeld, historiador y abogado francés de origen rumano conocido por su lucha contra el antisemitismo.

Conforme avanzan los minutos se palpa una calma tensa en una sociedad que observa el desarrollo de la guerra y espera su devenir implacable conforme se van desplegando las reglas que pretenden exterminar el judaísmo. Posteriormente se crea un sentimiento de lamento en quienes no dieron suficiente crédito al miedo latente como detonante para una huida a tiempo, que resultó ser el salvoconducto de los supervivientes.

Siempre desgarradoras las escenas de detención y confinamiento que, como en otras películas que tratan cualquier aspecto de la última contienda mundial, exponen la toma de conciencia ante la injusticia y el maltrato denigrante. Aún así los personajes trasladan a la audiencia la idea de una quimérica esperanza, su incredulidad les lleva a la ingenuidad al igual que a la negación de las circunstancias que les han sido impuestas.

En general una destacable cinematografía de David Ungaro, aunque quizá algo manida la escena de la subida a los vagones de los prisioneros que por enésima vez se plasma en cada cinta relacionada con los hechos. Eso sí, sobrecogedora la imagen aérea de un atestado Velódromo de Invierno en la capital francesa que se presta como macrorrecinto de hacinamiento para los cerca de 13.000 detenidos, que pudieron haber sido muchísimos más de no ser por el coraje de miles de parisinos que escondieron a 10.000 personas.

Las manos negras que orquestaron aquellos sucesos marcaban la madrugada del 16 de julio como fecha para llevar a cabo una masiva redada sucedida en la contienda que asoló Europa en la primera mitad del siglo XX.

Los pormenores que envuelven a los protagonistas componen el hilo de narración principal, repleto de sensibilidad y afectos, que se presenta salpicado por pinceladas de un entorno carente de humanidad de la mano del círculo más cercano al Führer y los mandamases galos.

Después del traslado hacia el campo de Beaune-La-Rolande, en Loiret, la cotidianeidad se instala de forma pasajera entre los cautivos, quienes encuentran un soplo de alivio en la actitud de la enfermera protagonista, Mélanie Laurent (Principiantes), que incluso se enfrenta a la prefectura del lugar por un trato más digno en el recinto.

Los pequeños gestos de rebeldía y valentía sobrevuelan las almas de los capturados, alentando los anhelos del espectador de poder salvar a unos individuos con los que, de manera automática, se siente vinculado emocionalmente.

Lugar destacado para el trabajo de vestuario y decorados, además de la banda sonora que pasa por la batuta de Herbert Von Karajan comandando la Orquesta Filarmónica de Berlín interpretando a Wagner, los franceses Charles Trenet y Ray Ventura o el compositor norteamericano John Ottman.

Entre las interpretaciones dignas de comentar la mencionada Laurent, mano a mano con un Jean Reno (Ronin) que encarna al médico judío con el que trabaja. En el núcleo de la familia protagonista encontramos a Gad Elmaleh (Un engaño de lujo) como progenitor y a Raphaëlle Agogué (La banda Picasso) como su mujer.

Entre los más jóvenes del reparto Hugo Leverdez que da vida a Jo Weismann, un auténtico superviviente de la redada que aparece en la película como anciano. También Oliver Cyuvie como Simon Zygler que junto a Mathieu y Romain di Concetto, en el papel del pequeño Nono Zygler, componen el pequeño universo paralelo en la historia desde el punto de vista simplista de las conclusiones lógicas de la niñez y oportuna ausencia de consciencia de una más que dolorosa y cruda realidad.

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