Fuera de Concurso
Crítica de Cine: Las aguas del recuerdo

Las aguas del recuerdo

  • Título: Les Revenants
  • Fabrice Gobert y Frédéric Mermoud
  • 2012
  • Francia

Cuando las aguas reposadas del recuerdo perviven en nuestro interior como tormentos presentes del pasado es fácil que los muertos resuciten y reclamen o, mejor dicho, desbaraten el tranquilo orden moral y espiritual en que nos sentíamos acomodados.

El recuerdo muerto, pero vivo, aquel que reside en las aguas estancadas del alma, donde los muertos viven en las profundas y oscuras aguas del pasado. Los muertos, pues, son entidades latentes que anuncian el peligro de quebrar la uniforme y tranquila superficie del agua pantanosa del recuerdo.

Allá, al fondo, donde bulle silenciosamente, en soledad, la inquietud.

Un pueblo de montaña francés, vinculado a un pantano artificial, retenido por una presa que se usa para generar energía eléctrica. Este es el entorno geográfico de Les Revenants. No solo el entorno geográfico, sino también el espacio sentimental y vital donde se desarrollarán los conflictos de identidad, culpabilidad y remordimiento de aquellos habitantes que ven brotar los secretos hundidos de su pasado.

Más allá de una serie de género de terror, más allá del género de zombis y más allá del género fantástico, Les Revenants es un drama sobre el recuerdo personal y sentimental. Un recuerdo que cobra dimensión social o extra individual en el momento en que los personajes del recuerdo cobran vida.

El recuerdo forma parte de la vivencia individual, sobre todo cuando se ejecuta bajo la experiencia de la incomunicación. Pero surge, brota, se materializa . Ya no es algo que reposa muerto, hundido, en las aguas calmadas del recuerdo. No, se ha materializado y quizás sin pretenderlo provocará una serie de conflictos personales, familiares y sociales, derivados de la independencia viva del recuerdo.

Conflictos individuales pertenecientes a la identidad. ¿Qué importa que hayas callado tu pasado delictivo sobre una facha de neosamaritano?, ¿qué importa que hayas rehecho tu vida sobre un amor frustrado?, ¿qué importa que hayas sido traicionada por tu hermana gemela y hayas experimentado tu primera experiencia sexual bordeando la muerte? Qué importa todo ello, si ahora tu recuerdo está frente a ti, atormentándote y revelándote la flaqueza de tu orden moral; el callado sentimiento de culpa, el remordimiento silente, ya no son vivencias internas. Son vivencias reconocidas en la acción extraña de que el recuerdo se ha exteriorizado, con una independencia aterradora.

En defintiva, Les Revenants es la pregunta y la respuesta en forma de conflicto a la siguiente cuestión: ¿Que pasaría, cómo se reaccionaría ante el poso del pasado,si este fuese más allá de la vida interna? Dicho de otro modo ¿Cómo se responde ante el renacer de los muertos, ante la vuelta en vida del pasado?

Para terminar, me gustaría señalar un aspecto que le da especial singularidad a esta serie de televisión francesa. Me refiero a su tratamiento del amor y la muerte, de Eros y Tánatos. No voy a descubrir nada nuevo, si digo que estas dos esencias de la condición humana están presentes de manera casi obsesiva en la producción artística europea. Y no solo en la producción artística, sino también en expresiones lingüísticas. Ya que estamos con una serie francesa, tengo que recurrir a la petite mort, forma francesa para expresar el orgasmo y sus posteriores sensaciones. En Les Revenants Eros y Tánatos están vinculados de forma que la experiencia de uno como tanto del otro supone una revelación de la otra parte, es decir, la experiencia erótica permite la revelación de la experiencia mortal y viceversa. Una síntesis de Eros y Tánatos que no dejó de sorprenderme y maravillarme. Quizás, por eso, esta crítica es una revisión de mi recuerdo reposado, hundido, en el agua tranquila de mi memoria, por haber experimentado desde la distancia del arte, la síntesis del amor y la muerte.

Deja un comentario