I Edición
Crítica de Cine: Mucho que perder

Mucho que perder

  • Título: Life
  • Anton Corbijn
  • 2015
  • Reino Unido

Life narra la amistad que unió al fotógrafo de la revista Life, Dennis Stock (Pattinson) y al aclamado actor James Dean (DeHaan), popular por su corta pero brillante filmografía entre la que destacan Al este del Edén (1955), Rebelde sin causa (1955) y Gigante (1956). Stock ansía un reportaje que haga despegar su estancada carrera fotográfica y Dean busca el respeto y reconocimiento que impulsen su prometedor camino hacia el estrellato cinematográfico. El estreno del film generó bastante interés al retratar la relación que unió a ambos artistas, fruto de la cual obtuvimos una excepcional colección fotográfica. Irónicamente, estas fotografías fueron capaces de capturar la personalidad de un joven muy difícil de controlar. Espíritu crítico, alocado y rebelde; un símbolo de desilusión y rupturismo cuya prematura muerte conmocionó a todos los amantes del cine.

Ciertamente, el proyecto era muy ambicioso y tenía poco que ganar y mucho que perder. Fans y no tan fans del actor, todos esperábamos ver recreada la figura del mito cinematográfico como si pudiéramos avivar la llama de su recuerdo por unos instantes, engrandecer su leyenda. Buscábamos revivir la esencia de ese reportaje fotográfico ─su origen y contexto, la relación y actitud de sus protagonistas, la localización y su importancia─ tratando de descubrir otra cara del prisma abstracto que conformaba la personalidad Dean. Un gran reto que no ha encontrado el final esperado.

El comienzo del problema radica en la elección de actores. Si bien es cierta la complejidad que supone encontrar a actores que cumplan con las necesidades requeridas, la elección se aleja mucho del aspecto físico, sobre todo de Dean. Por encima de esto, ni la actuación de Pattinson ni la de DeHaan se muestran a la altura de sus respectivos personajes y no parecen representarles. Por otro lado, el guión flojea, dibujando diálogos tendentes hacia el surrealismo y la ficción facilona más que hacia lo documental. La película parece que intenta despegar en algunos puntos pero los discursos y las lecturas filosóficas que caracterizaban a Dean, no encajan y lastran el film para terminar convirtiéndose en una experiencia larga y tediosa. Además, la banda sonora que acompaña el film así como la composición de los planos no se terminan de comprender. Pese a todo esto, Anton Corbijn y su equipo consiguen maquillar el naufragio aportando su amplia experiencia artística tanto en cine como en música, fruto de la cual obtenemos una sensibilidad particular en términos de ambientación e iluminación.

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