I Edición
Crítica de Cine: Resignación y rebeldía, como ocurrencia de juventud

Resignación y rebeldía, como ocurrencia de juventud

  • Título: Los hongos
  • Óscar Ruíz Navia
  • 2014
  • Colombia

Al más puro estilo de Las aventuras de Huckelberry Finn y Tom Sawyer, orbitan por las calles de Cali un cúmulo de personajes entre los que destacan Ras y Calvin. Unos aventureros contemporáneos que utilizan los grafitis como modo de expresión y protesta, y la ciudad como su soporte físico; todo ello envuelto en un singular ambiente electoral. Los hongos narra las peripecias vitales de dos amigos, hijos de su tiempo y procedentes de ámbitos totalmente opuestos. Donde comparten ocurrencias de juventud, mezclan sus recuerdos con nuevas vivencias y transitan por lugares desconocidos, todo ello aderezado por la incursión de personajes que llenan de matices y riqueza sus experiencias vitales.

Ras, obrero de la construcción por el día, comparte con Calvin, estudiante de bellas artes, su pasión por los grafitis, consagrando sus vidas a dicha pasión. Vidas marcadas por las creencias religiosas, cuestión central en la relación de Ras con su madre, y por la enfermedad y la desestructuración familiar, en el caso de Calvin que atraviesa días difíciles tras el divorcio de sus padres y el cáncer que padece su abuela, con la que vive. Tras el despido de Ras, por robar unos botes de pintura, los dos amigos emprenderán un viaje sin rumbo por la ciudad, marcado por la libertad y la distopía. En ese estado de resignación y rebelidía, se mueven Ras y Calvin en un mundo en crisis. Crisis institucional, crisis de valores, crisis de azar, crisis de destino, crisis de carácter. Una crisis cuyo origen deviene desde que el mundo es mundo. Esperando la luz de un futuro próximo esperanzador.

Delicado y resignado, uno; inadaptado y rebelde, otro. Son la cara y la cruz de una tipología humana consagrada. Calvin, el hombre contemplativo representa la vida vegetal, manteniendo la inocencia y lo orgánico. Ras, el luchador, el enérgico, impedido por una sociedad generadora de dolor innecesario. Ambos se proliferan como hongos por la ciudad expresando su libertad.

Como señala su director, Óscar Ruíz Navia, “la metáfora del título remite a los hongos como seres vivos que aparecen en contextos de tremenda podredumbre y descomposición. Los hongos son la vida que surge de la muerte”.

En ese contexto, es donde Los hongos se abre al espectador. Muestra la vida como la última raíz de la visión del mundo, esa vida esparcida sobre la tierra en innumerables vidas individuales, vivida de nuevo en cada individuo y conservada en la propagación del recuerdo. Una vida que se presenta en nuestro saber de formas ilimitadas partiendo de rasgos comunes. Donde la determinación de la orientación individual la impulsa hacia adelante dejando al hombre observar y sentir las relaciones.Y la amistad actúa como una fuerza que eleva su propia existencia y todo lo que la rodea es entendido como vida y espíritu que se objetivizan en la propia amistad. La vida crea su propio mundo desde cada individuo.

Mención a parte, la canción de cierre de la película mientras aparecen los títulos de crédito. A saber, Gan Gan y Gan Gon de Richie Ray y Bobby Cruz. Que aglutina el sentimiento exportador de la película, y cierra el círculo narrativo de la misma.

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