I Edición
Crítica de Cine: Wild Wild West

Wild Wild West

  • Título: Los odiosos ocho
  • Título Original: The Hateful Eight
  • Quentin Tarantino
  • 2015
  • EE.UU.

No puede decirse que The Hateful Eight sea de ninguna manera una traición de Tarantino hacia su propio estilo, pero, aún siendo una buena (y muy superior a la media) película, encuentro en su disfrute como espectador de uno de los cineastas contemporáneos más personales; ciertos problemas también presentes en su anterior película, Django Unchained, y que tienen que ver casi exclusivamente con las limitaciones temáticas y de estilo.

Es sabido su amor por el spaghetti western, homenajeado en cierta manera en estas dos cintas nombradas, pero al situar estas dos aventuras en un contexto relativamente histórico, y respetarlo (a su manera, pero no alterándolo de una forma tan deliberada como en Malditos Bastardos), algo de su esencia ecléctica, pulp, pop, desprejuiciada, melómana de lo más variado, colorista, vigorosa… se pierde en el lejano eco de academismo que impera en la ambientación hasta cierto punto “seria” o “histórica”.

En el caso de The Hateful Eight el problema se hace más evidente por su concepción eminentemente teatral. Pienso de hecho que funcionaría mejor en la escena que en la pantalla, pues hay cierta reiteración y pesadez en su ritmo (sobre todo en su parte central), que restan vigor a un inicio genial, con una fotografía majestuosa (que en cierta manera perdemos en sus muchos minutos centrales), y de un final tan disparado, salvaje y repentino que puede incluso parecer desequilibrado en comparación con lo anterior.

Hasta ahí llegan mis críticas. De nuevo es genial como el director habla de lo que quiere hablar de una forma tan personal que parece un género propio. La segregación racial está presente aquí más allá de cualquier pancartismo político; y su creencia de la mujer como heroína al límite no cambia pese a todas las hostias que se lleva Jennifer Jason Leigh (que son muchas, y cuyas críticas de machismo hacia Tarantino demuestran lo mal que muchos ven las películas, en un sentido total).

Y como siempre hay algo inmutable en el cine de Tarantino: su magia para llevar a todos los actores a su terreno, de sacar lo mejor de un actor tan a menudo acomodado como Samuel L. Jackson, de recuperar carismas perdidos en el tiempo (ver a Jason Leight o a Kurt Russell de protagonistas es una alegría para cualquier cinéfilo, y la química de ambos en pantalla digna de cientos de spin-offs), de aunar secundarios extraordinarios (Michael Madsen, Tim Roth, Demian Bichir, Walton Goggins, Bruce Dern, Channing Tatum). Puede que estos odiosos ocho no sea lo mejor o más equilibrado que Tarantino ha hecho en mucho tiempo, pero de nuevo, no verlo sería un sacrilegio para cualquiera que ame el cine.

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