I Edición
Crítica de Cine: La mejor película del año

La mejor película del año

  • Título: Mad Max: Furia en la carretera
  • Título Original: Mad Max: Fury Road
  • George Miller
  • 2015
  • Australia

La mejor película de 2015. Y no lo digo yo, que también, sino la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica y las 10 nominaciones a los premios Oscar que ha recibido el milagro obrado por un anciano con espíritu de aventurero, George Miller.

Nadie esperaba tal evolución cinematográfica en cuanto a saltos de género y de calidad en una saga de culto que quedó prácticamente enterrada bajo la arena a mitad de los años 80, pero George Miller ha conseguido lo que muchos otros directores con talento han intentado en vano: revitalizar e incluso superar alguno de sus clásicos más famosos (véase el caso de George Lucas con Star Wars o el de Steven Spielberg con Indiana Jones).

¿Y cómo ha sido posible? Pues aunando el aroma de lo clásico con elementos modernos y dándole a la acción el volante del vehículo narrativo de la obra. Los paisajes desérticos se ven corrompidos por hordas de vehículos que los atraviesan sin compasión, arropados por una fotografía impecable, un montaje excepcional y un trabajo de edición que catapulta cada escena de la película hacia unas cotas de epicidad difíciles de mantener durante dos horas de metraje, pero que, por increíble que parezca, no bajan el ritmo salvo para oxigenar los pulmones de vez en cuando y continuar a golpe de guitarra eléctrica, llamaradas y chispazos.

El guion de la película, quizás uno de los puntos más criticados por su excesiva sencillez, sitúa a Max Rockatansky (Tom Hardy) como héroe secundario de una historia protagonizada por Imperator Furiosa (Charlize Theron), que decide rebelarse y escapar de la tiranía del cruel Immortan Joe, a quien, para sorpresa de los más fans de la saga, da vida Hugh Keays-Byrne. El argumento se reduce pues, a una persecución constante, pero que durante la cual, y bajo toda esa simpleza aparente, se esconden profundas reflexiones sobre la evolución sufrida por el mundo postapocalíptico de Mad Max: la sociedad se ha organizado bajo el mandato de unos pocos hombres poderosos que controlan las materias primas indispensables para la vida y el desarrollo, y los conflictos primigenios de la mayoría de sociedades del ser humano siguen inmutables pese a todo lo ocurrido.

Uno de los elementos claves de Mad Max y de su éxito como película de acción es el realismo con el que se acometen las escenas de acción de la película. En una época en la que el uso del CGI domina el blockbuster actual, George Miller apuesta por recrear de manera real cada vehículo que aparece en la película, cada explosión, cada vuelta de campana, cada coreografía con saltos por el aire, de manera que los efectos especiales son en su mayoría de corte clásico, palpable y artesanal. El adorno digital vendrá más tarde, y servirá para mejorar algunos aspectos visuales y aumentar aún más la credibilidad de cada escena, haciendo que el espectador abandone su butaca con la sensación de haber atravesado el desierto a toda velocidad montado en una máquina de guerra de dos mil caballos de potencia.

También es necesario destacar el concepto de feminismo que observamos en el mundo de Mad Max, mostrando a la mujer como heroína (Imperator Furiosa), como primera fuerza de resistencia ante la tiranía huyendo de su antiquísimo rol de simple procreadora (las vírgenes privadas de Immortan Joe) y surgiendo como única esperanza posible para la supervivencia de una sociedad libre y sabia (El clan de las madres).

Solo queda aplaudir a una obra que utiliza a la perfección el uso de auto homenajes, presentes pero escondidos durante la trama, que no buscan crear un sentimiento de nostalgia del que aprovecharse, sino demostrar un verdadero amor referencial hacia la saga original a través de los detalles.

“My world is fire and blood” dice Max Rockatansky al inicio de la película. Todo lo que veremos a continuación será la demostración patente de que esa definición era, impepinablemente, la más concisa posible.

1 Comentario

  1. Una película rica en su técnica y su puesta en escena, evidentemente muy alucinante en escenas y hermosos paisajes. Un vestuario impresionante que hace poco creíble que estén en una zona desierta y pasando penas. Estoy de acuerdo en que no se queda en los auto homenajes pero tiene un guion demasiado débil. Con respecto a las “materias primas” que dominan los poderosos, es más bien a los elementos, el agua es un elemento, no una materia prima.

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