I Edición
Crítica de Cine: Doce campanadas

Doce campanadas

  • Título: Midnight in Paris
  • Woody Allen
  • 2011
  • EE.UU.

Esta producción de Woody Allen fue todo un éxito, la mayoría de la crítica recibida fue buena, y aún más, ha sido algo nuevo incluso para él mismo. Ésta es la primera película que este director decidió hacer con medios digitales “a ver si el presente sale mejor que el pasado”, siendo fiel así también al argumento de su guión y de la trama principal: Gil Pender, un exitoso guionista de Hollywood viaja a París y queda aún más enamorado del romanticismo de la ciudad (que le inspira para escribir su primera novela); Gil, queriendo escapar del presente y pensando que siempre ha habido un pasado mejor, viaja a la media noche en un coche que lo transporta a 1920 donde conoce pintores, artistas y escritores a quienes admira; además de conocer a una mujer que le atrae bastante, pero que también piensa que ha habido un pasado mejor que su presente.

Empezaré diciendo que ha sido una película bastante buena y que se logra hacer entender mediante los múltiples simbolismos que tiene, pero también mediante su historia. Nos muestra que todas las personas siempre tienen… qué digo “tienen”… tenemos alguna inconformidad en nuestro presente (unas más grandes que otras). A veces esa nostalgia no tiene que ver con una época determinada, sino con una situación o una decisión. ¿Quién no ha pensado en algún momento “cómo sería si”…? Así que, esa nostalgia tiene muchas formas. Por otra parte, tenemos las doce de la noche y las campanadas que dictan un nuevo día, un nuevo presente, una vez pasadas las doce, el día anterior queda en el pasado que algunos anhelan. Pero tal como lo ve Woody Allen, esa nostalgia del pasado es la que nos inspira… Y no es solo del pasado como tal, sino de lo que nos hizo falta tener; Gil es un “exitoso guionista de Hollywood”, sueño por el cual muchos morirían por alcanzar, pero a él no le bastaba, como nunca basta el presente.

Me fascinó la música tan “parisina” de la banda sonora, pues es capaz de mantener al espectador todo el tiempo en París; lo que logra también con la ambientación y en sí, todo el montaje que hace ver una París de antaño incluso con los autos último modelo parqueados en las calles y la iluminación eléctrica por doquier. Todo el tiempo maneja la misma nostalgia del pasado, aun cuando está en 2010, en los 20s o en La Belle Epoque. París, la más romántica e inspiradora de las ciudades, odiada por muchos y amada por muchos más, se muestra así por medio del arte y los artistas que decidieron quedarse allí gran parte de su vida aun sin ser su ciudad natal.

De cualquier manera, creo que la película logra condensar todo su argumento en cada uno de los pequeños detalles: la música, la trama y las subtramas, la experiencia del director, los símbolos y principalmente… en el espectador, quien, por muy reacio que parezca, es capaz de comprender como suyo lo que está pasando.

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