II Edición
Crítica de Cine: Sobre Darwin y Abraham

Sobre Darwin y Abraham

  • Título: Orphan Black
  • John Fawcett, Graeme Manson
  • 2013
  • Canadá

Consabida es la batalla ideológica entre los darwinistas y los acérrimos al Panegírico de Abraham, entre los que defienden la selección natural frente a los devotos, elegidos y fanáticos religiosos. Orphan Black  se sumerge en este eterno enfrentamiento con un ritmo frenético, con las formas de la ciencia-ficción pero con el fondo de la realidad más cruda. Y es que resulta alentador lo que propone la serie creada por John Fawcett y Graeme Manson: Una suerte de thriller oscuro en el que también tiene cabida la paradoja de Schrödinger o la teoría de la relatividad espacial. Pero más allá de lo que pueda esconder la previsible consecución de acontecimientos que tiene lugar durante la primera temporada, el valor de Orphan Black reside en su capacidad para no dejar un resquicio de oxígeno, para narrar con suma rapidez un guión que oscila entre lo visionario de Gatacca  (Andrew Niccol, 1997) y la oclusiva atmósfera de Utopía (Dennis Kelly, 2013).

No obstante, la serie no se deja llevar por las pretensiones que bien podría provocar la laberíntica trama, sino que hace fácil la comprensión de un mundo repleto de secretos, experimentos y sucesos de gran calado fantástico. Orphan Black es extraña,  mucho más compleja de lo que pueda demostrar el portentoso despliegue interpretativo de Tatiana Maslany o el desparpajo de Jordan Gavaris. Hablamos de una serie de raza, de las que hipnotizan al espectador y le ordenan visualizar un capítulo tras otro, sin descanso, como una droga audiovisual de diseño. El gran problema de ello es que su propia rapidez termina arrasando todo el entramado argumental creado en la primera mitad, desinflando las expectativas de un público que seguirá acurrucado bajo la manta esperando El Gran Momento de Maslany, el inexplicable giro argumental que proporcione ese “te lo dije” que tanto enuncian con ahínco los que ya han abandonado la esperanza de que Orphan Black deje de ser tan previsible.

Pero no importa que sea previsible,  de hecho la serie se aprovecha de ello para inducir a engaño y cargar las tintas por el flanco que las alertas del espectador han dejado al descubierto. Es como ese sibilino ligue de verano que tras el simplismo de su indumentaria esconde una variedad de complejas ideologías con las que jamás serás capaz de lidiar. De intriga se alimenta y es lo que ofrece, un relato sencillo y turbador, con planos desenfocados, cámaras rápidas y el misticismo de quien le vende su alma al diablo. Orphan Black es el entretenimiento que mejor define las aspiraciones del fan service: sin concesiones, sencillo y ocasionalmente absurdo. Ciertamente, resulta innecesario el conflicto entre ciencia y religión, pero la amenaza siempre ha existido y es por ello que Fawcett más que Manson prefiere mostrarla sin maniqueísmo y con la crítica afilada.

La capacidad técnica para jugar con las perspectivas y favorecer la presencia de las distintas versiones de Maslany en pantalla es uno de esos valores que no se perciben en una primera vez porque son la intimidad, la personalidad de una ficción creada para el entretenimiento más primitivo. Que Orphan Black es la versión mejorada de Ringer (Eric Charmelo y Nicole Snyder, 2011) es una definición que queda huérfana, pues en la última no se respira ese deseo por mostrar las distintas psicologías que luce el ser humano, ni tampoco sirve para teorizar sobre la posible identidad de su protagonista. El desarrollo de la primera temporada resbala constantemente al borde de un precipicio al que muchas ficciones “grandes” temen acercarse. Es aquí, en el límite entre el absurdo y lo inquietante, donde Orphan Black maneja el tempo narrativo y explota con celeridad sus referencias a la cultura pulp y al sci-fi de culto, donde se entrega al espectador que no busque la complicación, sino la simplificación.

1 Comentario

  1. Muy interesante crítica sobre la serie que despierta el interés por la misma en los que no la conozcan. De igual forma, los argumentos técnicos empleados y descritos aquí, hay que tenerlos en cuenta, a la hora de valorar la obra y la crítica de la misma.

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