I Edición
Crítica de Cine: Humor sin recortes

Humor sin recortes

  • Título: Parks & Recreation
  • Greg Daniels
  • 2009
  • EE.UU.

En esta serie seguimos la hilarante vida y obra de Leslie Knope, una trabajadora del departamento de parques y recreación de la ficticia región de Pawnee, Indiana, que rodeada en su oficina municipal de unos compañeros de lo más especiales, afronta los problemas que le van surgiendo gracias a su positiva visión de la vida.

Cuando la NBC le preguntó a Greg Daniels, el habitual mascarón de proa en el trabajo de guión de Saturday Night Live, que en ese momento se encontraba liderando el no menos mastodóntico proyecto de la versión americana de The Office en el mismo canal, si era posible crear un spin-off de esta última con un formato similar, respondió con un no rotundo. Para él, crear una nueva serie de éxito similar a lo que ya había en parrilla del mismo canal, era un proyecto condenado al fracaso. Es aquí donde entra Michael Shur, guionista también por entonces de The Office, quien convence a Daniels para crear una serie totalmente independiente y que finalmente acabaría llamándose Parks & Recreation.

Al ver esta serie es totalmente imposible no ser arrastrado por la fuerza de su protagonista, Leslie Knope, interpretada por una genial Amy Poehler, una de esas actrices made in USA etiquetadas como “no muy agraciadas, pero graciosas” que se hizo un hueco en Saturday Night Live, programa que parece haber hecho escuela en cada uno de los actores que ha pasado por allí, y que al parecer por los resultados, podría autodenominarse la Harvard de las sitcoms. Knope es de esos compañeros que en la vida laboral acabaríamos odiando sin quererlo: extremadamente positiva, adicta al trabajo, al esfuerzo no recompensado, incauta hasta la médula y optimista hasta la náusea. Pero estamos ante uno de esos casos en los que la actriz combina tan bien con su personaje, que todos esos “buenismos” que odiamos en el día a día, se convierten en innumerables sonrisas delante de la pantalla.

Si bien como buena sitcom, estamos delante de una protagonista rodeada de varios personajes que redondean de alguna forma su personalidad, de esos guías que llevan por el buen o mal camino al protagonista y que son los que habitualmente rellenan el corazón de la serie. En esta ocasión el elenco es más amplio de lo normal, aspecto que llevó a muchos espectadores a comparar la serie con The Office y a crear una especie de comparación entre sus personajes, pero lo cierto es que, si nos ponemos duros con esto, podríamos hacerlo con cada serie o película que hagamos y no es más que un repetitivo error de escrutinio que no llega a ningún lado.

Así en este caso contamos con Tom (Aziz Ansari), un egocéntrico posher del siglo XXI, Ann Perkins (Rashida Jones) la elevada a “mejor amiga” de la protagonista, April (Aubrey Plaza) el clímax del humor negro y lo irracional dentro de la oficina, Donna (Retta) ese ácido acento afroamericano que necesita cualquier sitcom americana que se precie, Jerry (Jim O’Heir) el objetivo de las burlas de todos, Andy (Chris Pratt) ese chico del corazón de oro que le valió al joven actor adentrarse en Hollywood a lo grande en Guardianes de la galaxia y Jurassic World, y el que para mí es mi favorito, el asocial y libertario Ron Swanson (Nick Offerman), un jefe del departamento que se ha convertido en una especie de “meme” en internet y con razón. Tampoco podemos olvidarnos de dos piezas clave en la serie, que intervienen cuando la situación económica en el ayuntamiento no pinta nada bien: Ben (Adam Scott) el friki y gancho amoroso de Knope, y un hasta ese momento desaparecido de las pantallas como es Rob Lowe, que interpreta a Chris Traeger, un obsesivo deportista e hipocondríaco administrador municipal.

SI bien la serie no cuajó una primera temporada muy exitosa, debido en gran parte a que el espectador ya estaba demasiado acostumbrado al formato de falso documental sí fue resolviendo el desaguisado en sus dos siguientes temporadas gracias a un desarrollo progresivo de los personajes y sus episodios, basado en una sencilla y eficaz experimentación de situaciones, algo arriesgado al hablar de la televisión en abierto, donde al mínimo error o escasez de audiencia puedes sentir en la nuca esa “cancelación” de la que tantas series han sido víctima en los últimos tiempos. Pero no ha sido el caso con Parks & Recreation, que tomando ejemplo de su protagonista, ha sabido afrontar los problemas que le han ido surgiendo gracias al esfuerzo y al afronte positivo, sin dejarse llevar por ciertos escrutinios y comparaciones odiosas que los más críticos o los espectadores menos afianzados, formularon durante sus siete temporadas. Sin recortes de humor y con trabajo duro, esa oficina municipal ha entrado por la puerta grande de las sitcoms.

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