I Edición
Crítica de Cine: ¡Pleasantville!... o Cuando el color le da nuevos significados al cine

¡Pleasantville!... o Cuando el color le da nuevos significados al cine

  • Título: Pleasantville
  • Gary Ross
  • 1998
  • EE.UU.

En Pleasantville todo es en blanco y negro, los habitantes lo saben, lo admiten y son “felices”: Sonrisas al llegar a casa, la cena preparada tras un duro día de trabajo, deliciosos y opulentos desayunos todos los días, recatadas señoritas que alcanzan el éxtasis con una simple mirada del líder del equipo de baloncesto, jóvenes efebos cuya única preocupación es aguardar el momento para dar la mano a su chica, no hay delitos, todos los habitantes hacen gala de una educación intachable, el pueblo está recubierto de una misteriosa aura ignífuga…

Pero aún así… toda la villa es de color negro, blanco y diferentes tonalidades de gris (colores ideales según la norma de conducta impuesta por el alcalde): negro en los neumáticos de los lustrosos coches; blanco en las acartonadas sonrisas; grises, muchos grises que reflejan la lánguida existencia de los títeres de Pleasantville, falsa utopía amén de un guión televisivo.

Los pleasantvillenses (llamémoslos así) repiten día tras día los mismos hábitos, no entienden de complejidad y no conocen nada fuera de los límites de su pueblo. Así son “felices”, no necesitan saber más y protegidos por la pantalla dan la sensación de llevar una vida plena.

Cuando los protagonistas, David y Jennifer, pasan a formar parte del censo del pintoresco lugar (procedentes de un mundo real, imperfecto, triste en ocasiones y peligroso en otras, con sus lluvias y sus tormentas… en resumen, un mundo a color) la agraciada estabilidad de Pleasantville comenzará a teñirse.

Los pleasantvillenses conocerán gracias a sus nuevos vecinos la auténtica libertad, el libre pensamiento, el sexo, la salida de su rutina… Todo ello simbolizado por las pinceladas de color que poco a poco se van haciendo frecuentes en el municipio. No solo los objetos revelan rojos, azules, verdes y demás, sino que conforme vayan floreciendo nuevos sentimientos en ellos, los habitantes también se colorearán revelando su inconformismo frente a la vida que les ha sido escrita.

Pero tanto pigmento no será admitido por el sector más conservador de Pleasantville, quienes marginarán y discriminarán a las personas de “color” (intensa alegoría del racismo y un triste guiño a la condición humana).

De esta manera el blanco y negro (principal arma del alcalde y su séquito) simbolizará lo establecido, lo supuestamente correcto y la conducta a seguir; mientras que el color significará el inconformismo, el libre albedrío, la esperanza y todos los demás sentimientos que de manera flagrante han calado en Pleasantville.

2 Comentarios

  1. No había oído hablar de este film hasta leer esta crítica. Enhorabuena por ella, incita a visualizarla sin ninguna duda, y con ganas. Me crea desconcierto que la gente la puntúe con tan baja nota con esta buena descripción y buen comentario… Me la apunto en mi lista de “pelis para ver” 🙂

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