II Edición
Crítica de Cine: El prodigio de Primer

El prodigio de Primer

  • Título: Primer
  • Shane Carruth
  • 2004
  • EE.UU.

En el año 2013 asistí a un seminario de guión para webseries, donde la conferencista Yolanda Barrasa nos recomendaba una cinta indie muy novedosa y un tanto experimental de un joven norteamericano que con un irrisorio presupuesto de 7 mil dólares, había logrado conseguir el Premio del Jurado del Festival de Sundance en 2004.

El joven director era todo un hombre orquesta: había hecho la dirección, el guión, la música, la edición y hasta había actuado junto con sus familiares y amigos desde el garaje de su casa. Como buena alumna quise ver de qué se trataba la intrigante película que encontré fácilmente en internet; felizmente me llevé una agradable sorpresa pues la cinta resultó ser muy diferente a lo que esperaba. No dejaba de pensar que con ese presupuesto sería algo como El proyecto de la Bruja de Blair pero más paupérrimo y además pensé en tomar alguna pastilla para evitar el mareo por los movimientos de cámara que algunos encuentran indispensable cuando se cuenta con pocos recursos.

Me sorprendió que no solo la película no pareciera realizada con tan limitado presupuesto sino que la historia era muy creíble y bien concebida para ser una película de ciencia ficción que por lo general es el género que requiere de mayores recursos y parafernalias para que al menos pueda ser tomada en serio.

Como le pasó a muchos no entendí nada a la primera, pero lo cierto es que logró impactarme y eso hizo que quisiera verla de nuevo para estudiarla mejor. Lo más sorprendente fue que la película mantenía un nivel de tensión saludable que invitaba a llegar hasta el final y eso es bien difícil en internet donde el nivel de atención es tan limitado.

La cinta comienza con una voz en off que advierte que no apague la grabación hasta que no haya sido escuchada en su totalidad, luego vemos a cuatro jóvenes sentados en el comedor de la casa de Aaron (Shane Carruth) empacando tarjetas JTAG y discutiendo sobre lo poco productivo que se ha puesto su emprendimiento pero Abe (David Sullivan) está muy descontento, quiere hacer descubrimientos en vez de ser un simple proveedor para hackers y salir de una vez de su esclavizadora vida de empleado.

Ellos quieren comenzar un proyecto mucho más ambicioso, una máquina capaz de reducir los efectos de la gravedad para venderla a la Nasa pero dos de ellos, Aaron y Abe, descubren que alterar los rangos de gravedad crea un bucle que permite los viajes en el tiempo. En vez de hablar de los descubrimientos con sus socios deciden ocultarlo para viajar en el tiempo y especular en la bolsa de valores. Allí comenzará el enredo que pocos entenderán porque se la pasarán yendo y viniendo dejando copias de ellos mismos a su paso. Al final los viajes en el tiempo dejarán consecuencias en sus cuerpos y tendrán que tomar decisiones drásticas.

Una trama sorprendente que deja admirados a cuantos se topan con ella, y un director que habiendo triunfado con su opera prima no deja de cosechar éxitos; en 2013 recibió numerosos reconocimientos por Upstream Color y ahora ha pasado a las ligas mayores con su próximo proyecto The Modern Ocean que se estrenará en 2017 y cuenta con un reparto que envidiaría el más famoso director: Anne Hathaway, Keanu Reeves y Daniel Radcliffe, y es muy seguro que esta vez su presupuesto superará los 7 mil dólares.

1 Comentario

  1. el film es interesante en la forma planteada pero no me parece que tenga un toque verosímil a medida que transcurre la historia tendiendo a caer en la monotonía

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