II Edición
Crítica de Cine: Eres también por tu pasado

Eres también por tu pasado

  • Título: Remember
  • Atom Egoyan
  • 2015
  • Canadá

Hay un pasaje muy significativo de la película Remember (2015), de Atom Egoyan (Cautivos, El mundo según Barney, Chloe), conocida en el mercado hispano hablante como Recuerdos mortales, en que el desmemoriado y anciano Zev Gutman (Christopher Plummer), el protagonista y aparente (anti)héroe derrotado de esta trama, da con el posible nazi que asesinó a su familia y la de su amigo Max (Martin Landau). El personaje yace muy enfermo en la cama de un asilo y, cuando Zev está próximo a apuntarle con el arma, el convaleciente le muestra la numeración característica de las víctimas judías que sobrevivieron al genocidio perpetrado por los nazis. Y para mayor revelación, el doliente le dice que es gay y entonces Zev se derrumba y le ofrece disculpas llorando sobre el pecho del judío. Estuvo a punto de matar a uno de los suyos. Este pasaje, además de emotivo y el mejor de esta obra fílmica, afianza un poco la caracterización “lastimosa” del personaje del viejo Gutman. Pero ello es una trampa para el espectador de Remember. Entenderemos mejor este momento en pantalla luego porque estamos, sin saberlo, frente a una ironía inconsciente para Zev y escondida para el espectador que después se nos revelará con todo su valor como ironía misma y como gancho incentivo de la trama, un balance indiscutible entre el tono del relato narrado y el fundamento de los personajes y su historia.

¿Qué es lo que ha sucedido anteriormente? Que la revelación de la verdad es tan estremecedora, aunque no chocante o inesperada, que uno termina olvidándose del recurso irónico evidenciado en la escena ya comentada y presente en la atmósfera de toda la película. No dejemos que la sorpresa, por inesperada que sea, desmerezca el alcance de la desmemoria y la sed de venganza, temas sin dudas menores en Remember.

Su director Atom Egoyan tiene la sutileza de ir colocando detalles en el personaje de Zev que solo hacia el inesperado descubrimiento de su verdadera identidad llegamos a entender cómo por ejemplo, cuando le pega un tiro al perro pastor alemán y a su dueño, este último todo un admirador incondicional de los nazis históricos y clásicos, por qué no. El detalle de la escena insinúa que Zev sabe disparar muy bien y le sobresale la sangre fría. El dueño del perro ya está casi muerto y cayendo hacia el piso y Zev le paga otro tiro pero en la cabeza.

Con Remember asistimos a un sorpresivo ajuste de cuentas de la propia vida porque no vale morirse desmemoriado luego de haber provocado miles de muertos. Zev no es un judío sino un cabecilla nazi que asesinó a miles de judíos en Auschwitz, entre ellos toda la prole de Max.

Tal vez, cabe pensar, volviendo al pasaje sobresaliente por irónico de esta película, que el judío convaleciente estaba perdonando conscientemente a Zev Gutman incluso por asesino nazi, pero vamos, un perdón así, por magnánimo que sea, es incapaz de empequeñecer y menos obviar una inquina enorme de un grupo humano contra la Humanidad.

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