I Edición
Crítica de Cine: Ángel o diablo

Ángel o diablo

  • Título: Saluda al diablo de mi parte
  • Juan Felipe Orozco
  • 2011
  • Colombia

En realidad debo aceptar lo mucho que ha avanzado el cine colombiano y agradecerle a alguien como Juan Felipe Orozco —y su hermano— por no quedarse encasillado en lo mismo que muchos otros cineastas colombianos. En sus dos largometrajes podemos apreciar ese “toque-Hollywood” que este director le da a sus producciones. Debemos admitir también que es un genio a la hora de desarrollar el género que desea, como ya lo mostró con los géneros de terror y acción; además de demostrarnos que no se necesita ser de otro país para lograr una producción de tal calibre. Al final del espectro, además de ser una excelente e innovadora producción, fue un éxito en taquilla, tal como lo está demostrando Saluda al diablo de mi parte, su segundo largometraje.

Lo más interesante del argumento de la película es que no se sale de un tema veraz para la sociedad colombiana —como lo es la guerrilla y los secuestros—, pero lo usa como una excusa para contar su historia y no como una muestra de dicha sociedad y de como está catalogada en el exterior, es decir, dicho aspecto pasa a segundo plano cuando lo realmente interesante es lo que ocurre con el protagonista y no si es o no guerrillero o si hay o no secuestros en Colombia. Ángel Sotavento es un desmovilizado que es secuestrado por una de sus anteriores víctimas de secuestro, un millonario que quiere venganza a toda costa y lo envía a asesinar a sus anteriores cómplices (ahora también desmovilizados); lo único que obliga a Ángel a seguirle el juego es la esperanza de ver a su hija con vida, a quien, por supuesto, también secuestraron.

Entendemos entonces que el trasfondo sea una buena excusa para la trama sólida de la película, pues cosas como “el robo de un banco a gran escala”, “unas estafa a un casino”, “una guerra de mafias” o muchas otras, no son cosas que se vean muy reales en, valga la redundancia, nuestra realidad. Así, el espectador se empieza a preocupar por la película y a dejarse envolver por esas tonalidades cálidas que tiene y que lo sofocan a uno en los momentos de tensión y lo obligan a ponerse de parte de Ángel, quien también fue Diablo. Películas como El inconcebible (2010, Gregor Jordan), nos hacen pensar sobre hasta qué punto el bien de unas acciones supera al mal de otras; en Saluda al diablo de mi parte nos conmueve lo que le pasa a Ángel y nos obliga a perdonarle lo malo.

Debemos admitir que a veces la película pierde el ritmo que necesita para ser un film de acción y para tenernos capturados de principio a fin; las partes clave de la película pasan demasiado rápido y las intermedias, demasiado lento. Además de tener un desenlace lineal y desalentador. Para ser una superproducción de tal calibre, con banda sonora americana, reparto venezolano y dirección colombiana y tener una excelente fotografía, lo único que faltó para dejar feliz al público fue un par de puntos de giro.

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