II Edición
Crítica de Cine: Vampiros intelectuales

Vampiros intelectuales

  • Título: Solo los amantes sobreviven
  • Título Original: Only Lovers Let Alive
  • Jim Jarmusch
  • 2013
  • Reino Unido

El director de cine norteamericano Jim Jarmusch es de origen alemán y checo. Acaso por ello siempre se ha considerado un director de propuestas conceptuales y hasta formales poco habituales, eso sí, muy recordables. Pudiera pertenecer a la cofradía de autores donde prima: “esto se vio en tal película y esto otro parece tomado de una obra de antaño”. Pero intenta sorprender con sus mezclas temáticas y artísticas. Fragmentario aunque no fragmentado, cual realizador de videoclips. Como artista postmoderno, Jarmusch está capacitado e inspirado para realizar, con alto vuelo, trabajos propios y hasta por encargo. La oncena película de este incansable y plural artista es Solo los amantes sobreviven, del año dos mil trece.

Jarmusch logra retomar un tema que roza el lugar común, como es el de los vampiros y borda una historia y estética originales. ¿En qué consisten ambas? Vayamos por partes. La historia sigue siendo sobre vampiros. De manera que no pueden tomar baños de sol y tienen que beber sangre. Ahora, no son vampiros comunes. Arrastran muchos años de existencia y aún así se conmueven ante la proyección tortuosa de la humanidad. Se conmueven y la padecen por haber vivido tanto. De ahí que estemos ante un largometraje de vampiros existencialistas, cultos y muy civilizados. Por ello el guion excelentemente construido por el director y la puesta en escena –y aquí nos vamos ya a la estética– es moderada pero jamás cansona.

¿Cómo una película como esta no deja de ser amena en ningún instante? Tal vez por los planteamientos filosóficos de la existencia y la validez de la especie humana; tal vez –y creo no equivocarme– por las actuaciones de culto de todos sus intérpretes, en especial Tilda Swinton, uno de los rostros más enigmáticos y estremecedores del cine actual, amén de su versatilidad como intérprete de cualquier rol (sobre)humano.

¿Por qué el título de este filme? Hay que verlo, no se pida otra cosa. ¿En qué consiste el arte de Jim Jarmusch? Pues él mismo lo ha dejado plasmado: «Nada es original. Roba de cualquier lado que resuene con inspiración o que impulse tu imaginación. Devora películas viejas, películas nuevas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, conversaciones aleatorias, arquitectura, puentes, señales de tránsito, árboles, nubes, masas de agua, luces y sombras. Selecciona sólo cosas para robar que hablen directamente a tu alma. Si haces esto, tu trabajo (y robo) será auténtico. La autenticidad es incalculable; la originalidad es inexistente. Y no te molestes en ocultar tu robo, celébralo si tienes ganas. En cualquier caso, siempre recuerda lo que dijo Jean Luc Godard: “No es de donde sacas las cosas, es en donde las pones.”»

Y pésele a quien le pese, la aristocracia podrá criticarse, como todo en esta vida, pero no suele caer en la grosería y la ridiculez de la burguesía y los sistemas totalitarios. Eso nos evoca Jim Jarmusch en los gustos y proyecciones de estos vampiros existencialistas y sibaritas, así como en toda su hermosa película.

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