Fuera de Concurso
Crítica de Cine: Mirada externa, fin del sistema

Mirada externa, fin del sistema

  • Título: Spotlight
  • Thomas McCarthy
  • 2015
  • EE.UU.

Michel Foucault inicia su libro Las palabras y las cosas: una arqueología de las ciencias humanas, haciendo referencia a una cita del escritor argentino Borges. El texto citado pone de manifiesto la imposibilidad de pensar de otro modo, de poder contemplar la realidad de otra forma por estar inmersos en un orden, en una estructura, en un sistema de pensamiento. Derrida, por su parte, en La escritura y la diferencia presenta al estructuralismo, la corriente metodológica de crítica literaria y cultural, como una forma de ver el mundo. El estructuralismo es una forma de aproximación a la realidad que pretende descubrir, poner de manifiesto, los elementos y las relaciones que se establecen entre esos elementos, de forma que se constituye un todo, un sistema. En este sentido, el estructuralismo es la ciencia o la forma de hacer ciencia humana que se propone descubrir la forma de pensar un mundo; descubrir los límites de lo posible. Dicho de otro modo, hasta dónde somos capaces de pensar o hasta donde nos permite pensar nuestro universo cultural.

Spotlight es una película de género periodístico. No sé si esto es bueno o malo. No sé si el periodismo se merece en sí mismo un género propio. ¿Se merece un órgano de control democrático e informativo un género cinematográfico que exponga sus virtudes? ¿No debería ser esto por sí mismo una evidencia casi irrefutable en nuestra sociedad? No lo sé… Pero sí sé que la mirada externa es necesaria. La mirada que es capaz de mantener la distancia para provocar la exposición de las deficiencias del sistema. Dentro del sistema es necesario que surjan estructuras de control que se mantengan al margen del mismo, para poder ejercer la crítica imparcial, desinteresada, honesta y racional del mismo. Dentro del sistema existen puntos de fuerza que desplazan su centro.

Spotlight podría haber caído en la exhibición laudatoria de la actividad periodística, podría haber evitado las técnicas de presión que sufren los medios de comunicación. No me refiero solo a los económicos, sino también a los sociales y cuturales, que son más eficaces, pues definen el límite de lo posible, de lo que es permisible pensar. Pero si Spotlight se merece algún reconocimiento por mi parte es por plantear este tipo de conflictos.

Spotlight era un grupo de investigación del diario Boston Globe. Boston presenta una de las poblaciones católicas más significativas de Estados Unidos. Con la llegada de un nuevo editor de confesión judía las puertas de la investigación sobre los abusos sexuales de párrocos se abren. Una mirada externa, ajena, libre de los condicionamientos sociales y culturales permite la percepción de una realidad. La percepción de su relevancia. Hasta entonces los redactores, editores e investigadores no lo habían contemplado.

A medida que avanza la película podemos comprobar que los límites de lo posible en la conciencia bostoniana están condicionados por el poder cultural de la iglesia. No consiste en que simplemente exista una posibilidad de presión y acción sobre los otros poderes institucionales, sino que también dichos poderes no son capaces de escapar a sus estructuras mentales. Y si lo intentan, se enfrentan al mismo límite en otro campos.

En este sentido, Spotlight es una ligera crítica sobre la responsabilidad de la prensa. Obvió el problema a pesar de estar frente a sus narices. Obvió la evidencia, relevancia y magnitud del problema. La prensa escrita no fue capaz de abordar un tema, pues se movía en las fronteras de lo esperable por su cultura, por su sociedad. Así, la mirada externa de un nuevo editor posibilita una aproximación diferente y minuciosa.

Por otra parte, Spotlight es también una ligera reflexión sobre el sistema y la responsabilidad de la prensa, del periodismo, para denunciar sus vicios. En un momento de la película se plantea la obligatoriedad de publicar los resultados de la investigación. Sin embargo, el nuevo editor –con un acierto en mi opinión digno de una mente clarividente– decide posponerlo. Y su decisión se basa en que lo importante no es destapar un caso, un hecho que puede caer en lo anecdótico. Lo importante es aportar información y describir el funcionamiento del sistema, para así poder comprobar que el comportamiento de los abusos sexuales y la reacción de la iglesia como institución fue también sistemática. El problema no era contar una historia, el problema era el sistema.

Por eso, es necesario que el periodismo mantenga una distancia con el resto de poderes. Por eso, es necesario que el periodismo pueda moverse por los diferentes campos de la estructura sin estar plenamente implicado. Su mirada no debe ser la de un insider, sino la de un outsider. Así lo explica el abogado que lleva los casos de las víctimas. Él puede atacar el funcionamiento del sistema, porque es un outsider, es decir, es un extraño, un extranjero, una persona ajena al sistema cultural y social. Y, por ser eso mismo, sufrirá el descrédito, la difamación y la ridiculización, a pesar de ser un tipo plenamente serio y riguroso.

La mirada de la sociedad está en gran parte definida por los medios de comunicación. Estos deben mostrar una posición honesta, alejada de toda implicación directa o de intereses con el resto de poderes del sistema. El tejido de ideas que cubre nuestro ser en el mundo está condicionado por los actos de lenguaje. El periodismo es uno de los principales focos de producción discursivo. Spotlight me ha convencido no por su elección narrativa, ni por la fuerza del tema que trata. Spotlight me ha convencido por su valentía, aunque ciertamente débil, al reconocer la responsabilidad y los límites del periodismo. Responsabilidad por vivir fuera de las fronteras del poder. Límites por no poder pensar más allá de su mundo social y cultural.

Al final de la película se citan diferentes lugares del mundo donde salieron a la luz casos de abusos sexuales. Todos ellos presentan una fuerte vinculación con la iglesia católica. España es el principal país católico en el mundo. Desde finales del siglo XV la religión oficial del estado ha sido la católica, apostólica y románica. Si el abuso sexual se ha demostrado por estudiosos en el tema (en el film se cita a Richard Sipe) como algo estructural, sistémico, es decir, forma parte del funcionamiento de la sociedad clerical, ¿es posible que en un país casi en su integridad católico no se hayan destapado todavía casos sistemáticos de abuso sexual? ¿Será que no los hay, no los ha habido o que aún no hemos recibido la visita de una mirada externa?


Nota del 28 de Marzo de 2016. Habiendo recibido un comentario de un lector por Facebook, en el que afirma haber captado al vuelo el caso de “Comillas, Spain”, decido incluir esta nota que rectifica levemente las opiniones por mí vertidas en esta crítica. Esperaré a poder ver la película en DVD o alguna plataforma de pago para poder comprobar la veracidad del dato. No obstante, este hecho no modifica sustancialmente mi opinión, pues el problema no es puntual, es sistémico.

1 Comentario

  1. Una película que aborda un tema delicado y polémico, la iglesia católica y sus servidores han sido el flagelo de niños y jóvenes en casi todo el mundo y es un problema global, a pesar de eso la película se queda en pretender ser un documental y se queda corta. Aunque es bueno apegarse a los detalles y ser lo más veraz posible, Spotlight se enfrasca en lo técnico y trata superficialmente el drama que hay detrás de estos abusos, es por esto que es una película que no trascenderá más allá de los días de su estreno y que adquirió fama por su casting. Con respecto a la crítica no estoy de acuerdo en que sea un película de género periodístico, más bien trata el periodismo y muestra una historia de periodistas.

Deja un comentario