I Edición
Crítica de Cine:

"Es difícil decirle que no a Dios"

  • Título: Spotlight
  • Thomas McCarthy
  • 2015
  • EE.UU.

Tengo la profesión más bonita del mundo. Repudiada por demasiados y desconocida para bastantes, aquellos que seáis un tanto escépticos y algo desconfiados para con el periodismo, prestad atención a Spotlight (2015) y no os costará entender lo que digo.

Solo unos pocos periodistas se encuentran con la oportunidad de llegar a ser héroes, de hecho la mayoría ni siquiera contamos con una firma por la que algún medio estaría dispuesto a pagar bien, pero todos tenemos en común el afán de informar, de hacer que el mundo siga desarrollándose y sea un lugar más justo, más sincero y, por supuesto, más cultivado, al alcance de cualquiera. En torno a ese valor de justicia gira esta nueva maravilla a manos de Thomas McCarthy, para que lo situéis, director de The Visitor (2007), guionista de la dulcísima Up (2009) y actor en más de una veintena de películas.

Justicia para más de una centena de críos —ahora ya adultos, los que siguen vivos— que recibieron abusos e incluso fueron directamente violados por curas y sacerdotes de Massachusetts. Lo que comenzaría siendo una breve columna entre las páginas del editorial y gracias al impulso de un nuevo director en el periódico, interpretado por Liev Schreiber (Ray Donovan), termina convirtiéndose en una ardua y peligrosa labor por desenmascarar a la Iglesia Católica y a todas las leyes y abogados que hay detrás, ocultándola. Trabajo realizado por el equipo de Spotlight —sección del Boston Globe formada por periodistas de investigación— que llegó a merecerles el premio Pulitzer en 2003, formado en la gran pantalla por la constancia y el carisma de Mark Ruffalo (Shutter Island, The Normal Heart), las ganas y el optimismo de Rachel McAdams (El diario de Noa, Una cuestión de tiempo) y la sabiduría y experiencia aplicadas del editor de Spotlight, Michael Keaton (Bitelchús, Batman). Nada posible sin la confianza de quien interpreta al editor general del diario, John Slattery (Mad Men, Bluebird).

Más que la correcta actuación de todo el elenco, quienes encarnan a la perfección la paciencia y el minucioso y exhaustivo trabajo, salpicado de avances a cámara lenta, que supone enfrentarse a una Institución tan poderosa —y sobreprotegida—; destacaría un guión elaborado al dedillo para hacer que el espectador comprenda la importancia y la capacidad del periodismo dentro de la sociedad, la influencia que tiene sobre el mundo. Además, transmite el miedo que suscita el poder de la religión, más allá de sacrificios e involuciones, solo a través del daño personal, premeditado y repetido, ocultado y defendido durante años, mientras en los ojos de las víctimas se puede leer el miedo y la aceptación de una vida truncada, y es que, tal y como admiten, es difícil decirle que no a Dios.

7 Comentarios

  1. Ojalá tengas suerte en un futuro y se cumplan tus expectativas. Me han gustado mucho tus comentarios.

  2. Me gustaría que el guión hubiese sido más dinámico y no se quedara en lo técnico, creo que no se hizo “al dedillo” porque la gente comprende con emociones y no permite que sintamos el verdadero repudio y el rechazo que deberíamos sentir. Deja una sensación que algo no estuvo bien y que hay que solucionarlo pero se ve como la historia que pasó allá muy lejos.

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