Fuera de Concurso
Crítica de Cine: Vuelve el contexto

Vuelve el contexto

  • Título: T2: Trainspottting
  • Título Original: T2: Trainspotting
  • Danny Boyle
  • 2017
  • Reino Unido

El estreno de T2: Trainspotting supone un reclamo para los espectadores, una llamada para los cinéfilos que sintieron el gusto, el ritmo y la dinámica de la primera película, Trainspotting. De esta forma, surgen las posibilidades de la decepción, del reencuentro nostálgico o de la reiteración temática y formal. Unas posibilidades que alertan al espectador ante un probable refrito.

No obstante, afortunadamente, con el buen hacer de  su director, Danny Boyle, de su guionista, John Hodge, y nos imaginamos también de las novelas en las que están basadas ambas películas, T2: Trainspotting es una película que revive el gusto, el goce, y crea un conjunto de sensaciones artísticas favorables en el espectador. Al menos, en un cinéfilo como el presente.

La segunda entrega podría haberse convertido en un conjunto de referencias a la primera; insustanciales, simples llamadas a los espectadores para sentirse reconocidos, autocomplacidos y regocijados en su conocimiento, en su nostálgico placer estético. Sin embargo, no es solo eso, pero también lo es. Es la recreación posterior  –veinte años no son nada y también lo son– de un contexto asfixiante para una generación marcada por la heroína, la decadencia y la depresión en Edimburgo.

Persiste el ritmo, el dinamismo, la ironía, el estilo. Planos esguinzados, luxaciones angulares, visiones retorcidas de unas personas, una generación que se ha criado y sigue criándose en un contexto de absorción, de adicción y de prospectiva escapada, para librarse del entorno que oprime, que invita irremediablemente al consumo, a la elección de una vida, de una vida privada de libertad. Una vida marcada por la caída en el consumo, en el ser social, en la condicionalidad del contexto, del entorno.

Mark Renton (Ewan McGregor) retorna a Edimburgo. Vuelve con su presente, con su pasado a ese lugar del que escapó, a ese lugar que traicionó. ¿Su vuelta es de éxito, es de fracaso?, ¿son ambas? Pero es la vuelta al lugar, al entorno, al contexto que le provocará irremediablemente la caída en una serie de comportamientos y actitudes de las que no podrá escapar. En este sentido, inexorablemente, es el reencuentro con sus amigos de generación, con aquellos con los que tendrá que justificarse y rehacer, rehacerse a la situación.

Memorable, tensa, graciosa, irónica, la escena del reencuentro entre Mark y Franco (Robert Carlyle). Psicópatas, sociópatas, inadaptados profundamente adaptados a un entorno de la hostilidad, de la marginación, del slang de Edimburgo, del gusto por la droga, por formar un estilo de vida del fracaso, del esguince cultural y social. Un estilo que revive, que se recrea en la intertextualidad entre películas, una forma de hacer cine, de entender la mirada. Un dinamismo que te reencuentra con el placer y el fracaso, el gusto y la decepción, la amistad y la traición. T2: Trainspotting, un juego de retorno no exclusivamente gratuito.

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