I Edición
Crítica de Cine: No hay nadie al otro lado

No hay nadie al otro lado

  • Título: Tarnation
  • Jonathan Caouette
  • 2004
  • EE.UU.

Una referencia clara a la deformación del tabú, y a la deconstrucción del concepto de enfermedad. Donde la enfermedad no se puede desvincular de la vida, la enfermedad está intensamente ligada a la vida de los protagonistas del documental. Tarnation explora en la singularidad de la vida del propio autor del documental, Jonathan Caouette, y sus visicitudes, especialmente en la peculiar relación con su madre, diagnosticada con un trastorno mental crónico. A lo largo de todo el documental se respira un clima de ansiedad, encarnado en un montaje donde se intercalan la parte documental y la ficción narrativa, vídeos caseros y vídeo-diarios, fragmentos de cortometrajes y fragmentos publicitarios o mensajes de contestador. Todo ello envuelve al documental en una atmósfera de psicosis, desvinculación, dolor, caos, frustración, depresión.

A través de un viaje reflexivo, iniciado en el 2003 cuando Jonathan Caouette se entera de que su madre esquizofrénica, Renee, ha tomado una sobredosis de litio, que origina una mirada del otro, encarnada en la figura de Renee y su terrible historia. Donde se remueve el pasado adquiriendo una dimensión trágica, y presentando su historia como una metáfora de una vida marcada por los infortunios de los sueños rotos. Y el sincretismo entre las historias de la madre y el hijo, que fluyen paralelas en la relación causa-efecto y se presentan como un espectáculo. Pues, esa teatralización se intuye como vía de escape del propio director.

A través de la grabación de su experiencia, Jonathan Caouette, experimenta su vida y describe sus sensaciones desde las vivencias de la niñez, la adolescencia y madurez, apoyadas por el material de archivo que él mismo fue realizando a lo largo de su vida. Tarnation muestra los intentos por sobrevivir del propio Jonathan Caouette.

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