I Edición
Crítica de Cine: El bueno, el malo y el tierno

El bueno, el malo y el tierno

  • Título: The Children
  • Tom Shankland
  • 2008
  • EE.UU.

A lo largo de la historia del cine de terror, hemos presenciado la aparición de niños pequeños que, en algunos casos son los protagonistas —ya sea malos o buenos— e intentan escapar del mal encarnado; y en otros, solo son los “villanos” o los “pequeños monstruos” del filme. Una de esas películas es Los niños (The Children), escrita y dirigida por Tom Shankland, el director de la película WΔZ. Existen dos razones para hablar de esta producción y no de las otras: Primero, tiene algunos detalles bastante relevantes que la hacen distinta de las demás y segundo, lastimosamente, tiene varios contras que la siguen encasillando como una película de terror convencional.

La película transcurre en vísperas de Año Nuevo donde unos amigos van con sus hijos a visitar a otros amigos que, también tienen hijos. Uno de los pequeños empieza a sentirse enfermo y a comportarse de manera agresiva; esa “gripa” proveniente del lugar, empieza a contagiar a los demás niños que también empiezan a asesinar a los adultos. Debo admitir que el principal punto a favor de esta película es que el director no recurre simplemente al cliché de los niños asesinos, monstruosos o enloquecidos como en La profecía del no nacido, El aro, El exorcista o Los niños del maíz, sino que recurre a un arma mucho más letal, que cualquier padre que pase por esta lectura se atreverá a darme la razón: la ternura y compasión que esos niños levantan en sus familiares. Yo mismo, como padre, entiendo que esa psicología puede llegar a ser aún más peligrosa y aterradora que un Chucky, al que el espectador quiere ver fracasando. Podemos decir entonces que la película de Tom Shankland es una mejora de la The Children de 1980, dirigida por Max Kalmanowicz, donde los niños sencillamente se convertían en zombis. Otro punto a favor, secundario, pero no por ello menos importante, es la estética, es decir, el conjunto que compone la locación, los fondos, la luz y el frío del lugar, ya que ayudan a mejorar el ambiente y a aumentar la tensión que se transmite por la pantalla.

Entonces, entendemos que hay dos tipos generales de película, el primer tipo es donde los niños son los malos de la historia y el segundo, es donde los niños son las víctimas del terror, como en Sexto sentido, Silent Hill o It (del libro de Stephen King). Y aunque The Children (2008) está dentro de la primera categoría, podemos decir que tiene algo diferente, los niños no son del todo los “malos” sino más bien los “tiernos”.

Sin embargo, no deja de ser una película que peca de predecible e inverosímil en algunos momentos; desde el principio se hace evidente lo que va a pasar —Los niños pescan una enfermedad que los hace malvados y quieren matar a los adultos—, y es justamente lo que pasa, sin más; el director le apostó más a la sorpresa que al terror exquisito; es un terror sin suspenso. Incluso, dentro de la ficción propia de la película, el argumento deja de ser creíble… uno se pregunta, ¿Por qué no afecta a los adultos? ¿De dónde salió la enfermedad? ¿De qué va esto? Y además, por querer darle un final también cliché de película de terror (donde al parecer la adolescente que escapa con su madre, también se vio afectada), con giro dramático clásico, la confusión se nos hace aún mayor.

El argumento de The Children está un poco vacío; me recuerda un poco a la explicación de la película El fin de los tiempos: “Es algo de la naturaleza y nunca lo entenderemos”… y así es, nunca lo entendimos.

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