I Edición
Crítica de Cine: Finitud y eternidad

Finitud y eternidad

  • Título: The Last Farm
  • Título Original: Síðasti bærinn
  • Rúnar Rúnarsson
  • 2004
  • Islandia

Atmósfera evocadora con paisajes estáticos, y expectantes ante los sucesos que nos revelará la historia. Un cuento desnudo donde se nos presenta a Hrafn, un anciano del que intuimos rasgos de persona solitaria y huraña, ataviado en una coraza sentimental que nos impide conocerlo y, también, dominar el itinerario de la historia. Puesto que el secreto que envuelve la historia se nos revela en los inicios del cortometraje, pero su final se manifiesta como una alegoría de la belleza de la sencillez. Hrafn supera una serie de obstáculos sentimentales, entrando en juego el espectador y planteándose preguntas propias y ajenas, subjetivas y objetivas. El resultado: la articulación de un sentimiento de empatía por parte del espectador hacia el protagonista de la historia, Hrafn, y que invoca a la curiosidad por conocer su historia. The Last Farm explora y deconstruye los conceptos de recuerdo, finitud del ser humano y eternidad, así como su relación de esta con la muerte de nuestros seres queridos.

Cuando alguien experimenta la pérdida de un ser querido se manifiesta un sentimiento de la aflicción, a través del cual se puede aceptar y comprender esa pérdida. El estado de dolor tras la pérdida influye en las conductas y los rituales, y es en este punto donde The Last Farm se eleva hacia la implicación de diferentes sensaciones y emociones a través del tiempo; y ayudando a aceptar la pérdida. Pues, el dolor no es igual para todos, y cada pérdida es diferente. Finalmente, lo que se perpetúa es el amor, y su manifestación más sincera.

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