I Edición
Crítica de Cine: Razones para ver The Room

Razones para ver The Room

  • Título: The Room
  • Tommy Wiseau
  • 2003
  • EE.UU.

Seguramente ya se haya escrito todo lo posible sobre esta cinta. Poco se puede decir que añada información, morbo o aún más escarnio. Cuando internet encuentra un filón como este, se esfuerza considerablemente en que llegue a todos los rincones. Sin embargo, me veo en la obligación moral de aportar mi granito de arena, de contribuir humildemente a extender la leyenda:

Dios está en todas partes, Tommy Wiseau también: Esa es la sensación cuando vemos su nombre tras los indicativos de director, guionista, productor y encabezando el reparto. ¿Estamos ante un nuevo maestro del celuloide como Orson Welles o François Truffaut? A los 10 segundos de película queda claro que no.

Lo que no se puede negar es que este enigmático personaje (hay diferentes versiones sobre su fecha  y lugar de nacimiento) del que se dice que consiguió el dinero para producir la cinta comerciando con chaquetas de cuero coreanas, es el responsable máximo del despropósito.

Diversión garantizada: Muchos defienden que el objetivo primordial del cine es entretener. Siguiendo este razonamiento, The Room es perfecta para pasar una divertida  tarde de domingo.

¡Pero ojo! Como ocurre con otras tantas cosas en esta vida (la comida basura, los deportes de riesgo, la programación de Telecinco), no debe tomarse a la ligera y hay que adoptar precauciones. En el caso de esta película, ni se te ocurra verla solo/a, o corres el riesgo de desinteresarte por el séptimo arte de por vida.

Para sacarle el máximo jugo a este tótem audiovisual es fundamental verla rodeado de amigos. Así tendrás a gente con quien compartir tus risas y tu incredulidad. Os divertiréis parando y repitiendo escenas  porque no creeréis que alguien haya tenido tan poca vergüenza de rodarlas.

Pero la juerga no acaba tras los créditos finales. Entonces es cuando llega el momento de zambullirse en internet. No dejes de leer acerca de la estrambótica historia de cómo se produjo y se filmó la película, ni de disfrutar de los hilarantes memes y vídeos que hay en la red masacrando sin piedad esta obra de culto.

Únete al fenómeno social: Sí, exacto. Hace mucho tiempo que The Room alcanzó el estatus “de culto” en Norteamérica. En muchos círculos universitarios y en foros de amantes de la Serie B se organizan proyecciones y representaciones al más puro estilo The Rocky Horror Picture Show.

Tal es la fama de esta abominación que para 2016 el actor y director James Franco va a estrenar The Disaster Artist, un film sobre la realización de tan infame título.

El 10% de la película son escenas de sexo: Este argumento ya debería convencerte por sí solo. Aunque si mencionamos las canciones empalagosamente ochenteras, la repetición de planos, el intento de copular a través del ombligo… Quizás no tanto.

¡Es un drama! ¡Y la hicieron en serio!: Normalmente, las películas de serie Z que tanto nos divierten tratan temas fantasiosos o estrambóticos, sin tomarse muy en serio a sí mismas. El cine cutre está plagado de famosas obras de “terror”, ciencia-ficción o acción que empapan al espectador del cachondeo que debió reinar en el rodaje.

Pero intentar hacer un drama profundo y sensible sobre temas como el amor, la amistad, la infidelidad, la familia… y hacer semejante bodrio, no tiene perdón.

Importantes lecciones sobre la vida: The Room es una experiencia catártica que te transformará profundamente.  Entre las múltiples enseñanzas que transmite, destacan su aportación al mundo del interiorismo (demostrando que una vivienda puede engalanarse con imágenes de cubertería), su mensaje sobre la amistad (jugar al fútbol americano es la mejor manera de unir lazos con los colegas) o su romántica moraleja (no importa a quien ames, lo esencial es emparejarte con aquella persona que pueda mantenerte económicamente).

Una de las peores películas de la historia: ¡Eso es! Tú podrás afirmarlo con conocimiento de causa. Estamos en el terreno de la inmundicia, en el abismo cultural que muy pocos se atreven a visitar. Estamos jugando en la liga de piezas inaguantables como Los surfistas nazis deben morir, Manos: The Hands of Fate o La matanza caníbal de los garrulos lisérgicos (lástima que la obra que nos ocupa no tenga un título tan resultón…)

El público generalista se toma muy a la ligera la afirmación “la peor película que he visto”. Cuando el listillo de turno se te acerque despotricando de Crepúsculo o de El bosque de Shyamalan, podrás replicarle: “Venga chulo, que yo me he visto The Room”.

Sin contar con que el visionado del presente esperpento ampliará tu bagaje cinematográfico. Si estás cansado/a de debatir en los coloquios cinéfilos sobre cuáles son las obras de mayor calidad, date un paseo por las antípodas cualitativas y encontrarás un mundo fascinante porque, como reza el dicho: “De pelis malas también vive el cinéfilo”.

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