II Edición
Crítica de Cine: Ni rastro de ironía

Ni rastro de ironía

  • Título: Todos queremos algo
  • Título Original: Everybody Wants Some!!
  • Richard Linklater
  • 2016
  • EE.UU.

En Pierre Menard, autor del Quijote, Borges inventa un personaje contemporáneo que pretende escribir de nuevo la famosa novela:

“No quería componer otro Quijote –lo cual es fácil- sino el Quijote. Inútil agregar que no encaró nunca una transcripción mecánica del original; no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran –palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.”

Richard Linklater parece intentar un ejercicio similar en Everybody Wants Some!!: la creación ex novo de una película de universitarios, pura, sin referencias ni plagios, dejando a un lado el hecho de que hay tantas ya que se ha convertido en un género en sí mismo. El intento puede resultar, o no, interesante a priori, pero la primera reacción es de escepticismo: ¿otra película de universitarios?

La pregunta aparece en la mente del espectador, harto ya de ver películas que utilizan los códigos establecidos por aquella divertidísima National Lampoon’s Animal House (1978), de John Landis (Desmadre a la americana), que iniciaba una serie de secuelas, copias y variaciones sobre el tema del college/high school americano que las más de las veces focalizaban su interés únicamente en la vertiente de mal gusto de la primera, como deja claro la mítica saga Porky´s (tres películas entre 1981 y 1985). Desde entonces se han repetido sin pudor personajes, situaciones, escenas y decorados, con mayor o menor acierto, acercándose más o menos a la esencia de este tipo de películas, que en una frase podríamos definir así: la vida universitaria como búsqueda incansable de la diversión.

Una primera re-creación del género o vuelta a los orígenes fue acometida ya por el mismo Linklater en Dazed and Confused (1993, traducida aquí por Movida del 76), con una brillantez pasmosa, obteniendo un resultado deslumbrante tanto por lo que tenía de concentración de tópicos como por la honestidad y la inocencia que transmitía el conjunto. Las mismas cualidades que hicieron de Animal House un hito universal.

El cine de Linklater, como demuestra en cada obra, es sencillo, y sincero. Y así es Everybody Wants Some!! (traducido al español por Todos queremos algo cuando debería ser más bien “¡¡Todos quieren pillar!!”). Su mayor valor reside en el acercamiento honrado, sin ironía, al género de las college movies y sus códigos. La intención de interpretar otra vez una música como si no se hubiera escuchado nunca resulta admirable. “Pues sí”, parece contestar tranquilamente el director a nuestra escéptica pregunta. “Eso es exactamente lo que pienso hacer: no otra, sino la película de universitarios“.

Y a ello se dedica, sin máscaras, dobles fondos ni pretensiones escondidas. La inocencia de las diversiones que muestra, la nobleza de los personajes, la falta de resabio en las situaciones acaban por transmitirse al espectador, que después de un rato asiste al espectáculo sin buscar sutilezas, giros sorprendentes ni referencias a otras películas, sin expectativa ninguna aparte de pasar un buen rato. No parece mucho, pero ojalá hubiera más estrenos que buscaran ese objetivo, tan simple y tan difícil.

Sin embargo, según explica Borges en Pierre Menard, es la lectura que se hace de la obra lo que modifica su sentido y la completa. Un Quijote escrito en el siglo XX será entendido por sus lectores a través del filtro de toda la literatura anterior. Y lo mismo sucede con esta película, cuyo resultado, al final, se queda corto. No se acerca ni de lejos a Dazed and Confused, y mucho menos a Animal House. No es igual de divertida, ni de creíble. Toda la ironía que falta en Everybody Wants Some!!, todas las referencias a otras películas que evita en su desarrollo existen ya, en la cabeza del espectador, y no se pueden desconectar.

Por esa razón, a ratos parece un film superficial, sin mucho que contar, y en otros se echa de menos un poco más de mala uva. La honradez al llevar a cabo la propuesta de volver a los inicios del género es también su perdición, porque resulta que ya hemos visto muchas películas de universitarios como ésta. El grado de sofisticación visual y de cultura cinematográfica del espectador medio es mucho mayor ahora que en el año 93, e infinitamente mayor que a finales de los años 70. Por decirlo con las palabras de Borges:

“Componer el Quijote a principios del siglo diecisiete era una empresa razonable, necesaria, acaso fatal; a principios del veinte, es casi imposible. No en vano han transcurrido trescientos años, cargados de complejísimos hechos. Entre ellos, para mencionar uno solo: el mismo Quijote.”

1 Comentario

  1. Comparar el cine con literatura es un ejercicio admirable, porque el cine tiene en ella sus orígenes, más o menos lejanos según el director y los guionistas de la película. A veces, como parece el caso, extraer de la literatura las conclusiones para hacer la crítica es tan acertado, que puedes decir con las palabras de “otro” lo que tú quieres decir y alzado sobre un gigante como Borges, ¿quién se atrevería a contradecirte?. Nadie en su sano juicio.
    Veo que progresas en buscar fuentes nuevas para entrar en un mundo, en el que estamos hartos de tópicos. Es una buena crítica, demoledora. Estoy de acuerdo contigo :”la repetición es la muerte del arte” y en este caso con mayor razón.
    Felicitaciones. No te importe el resultado del concurso. Importa más lo que tú piensas y tu meta, que seguro que antes o después alcanzarás.

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