I Edición
Crítica de Cine: ¿Cambiaría algo una tormenta?

¿Cambiaría algo una tormenta?

  • Título: Una chica vuelve a casa sola de noche
  • Título Original: A Girl Walks Home Alone at Night
  • Ana Lily Amirpour
  • 2014
  • EE.UU.

El empleo de la metáfora visual permite abordar la interpretación de Una chica vuelve a casa sola de noche. Su significado corresponde al movimiento vital de los personajes que conduce a la contemplación, movimiento del engendrar y producir las ideas que nos evoca su visionado, suspendiendo nuestro acto de compresión y simplificándolo al acto puro de la visión ingenua. El universo que nos plantea Ana Lily Amirpour, en Una chica vuelve a casa sola de noche, afronta una visión personal desde la reconstrucción de un ideario originado de múltiples referentes.

Este universo está constituido por una amalgama de fuentes y de personajes que conforman el imaginario estético de la película. Una película donde una vampira vaga todas las noches en busca de sangre, en un monopatín y con un chador, por una ciudad ambientada en el Irán actual, en blanco y negro y con reminiscencias al cine underground. Ofreciendo una iconografía única que confronta la estética característica del tradicionalismo islámico y la estética posmoderna “occidental”. Donde además deambulan, por la ciudad llamada Bad City, prostitutas, camellos, yonquis, niños y gatos. Los personajes elegidos por Ana Lily Amirpour para poblar Bad City vagan por una ciudad donde no existen las alternativas y es imposible pedir ayuda, aislados de todo y todos, unos inadaptados. Personajes marginales sin futuro, y un pasado lleno de tanta oscuridad como el presente. Un presente que sólo te posibilita la subsistencia, un presente sin valores, sin moral; un presente apocalíptico. Se podría hacer el juego de palabras, y cambiar el nombre de la ciudad por el de Ciudad de los Inadaptados. En Bad City abunda la soledad, la muerte, la decadencia. Las almas son conducidas a la muerte o enajenación a través de un acto de belleza. Acto que reconduce a las almas de la cumbre de su ascensión al mundo de los hombres, la ciudad Bad City. Se trataría de recorrer un doble camino, la ascensión mísitica y el descenso cívico, donde la muerte y la locura se transforman en un fin terrible y fascinante.

Una chica vuelve a casa sola de noche explora el fenómeno de la adicción, insertando en este la metáfora de la vampira protagonista. Alma singular, afectada por la contingencia e infinitud. Poseedora de una oscura intuición en la que su consciencia y su saber adquieren un pleno conocimiento determinado y concreto de su realidad. Dejando su alma singular a merced de su propio impulso, sin arrancarla de su hábitat, sin forzarla ni coaccionarla desde el exterior. Es ella la que llega a violentarse consigo misma y con su propio entorno. Es ella la que se reeduca y reconduce bajo su propia pauta, pero sin revelar su identidad en el curso de la experiencia. Arash más cauto, más prudente. Se ve obligado a reproducir un juicio sobre su vida, a cada momento. Reconfigurando sus relaciones de acuerdo a la secuencia de sucesos, bien sea con su padre, un yonqui que haría cualquier cosa por una dosis, la chica-vampira o la sociedad en sí.

En definitiva, Una chica vuelve a casa sola de noche es capaz de reflexionar sobre las ambiguas relaciones entre victima y verdugo, y posibilita la operación educativa del propio cuestionamiento moral. Mostrando lo más primario del ser humano, a través de una atmósfera absorvente y una deslumbrante banda sonora.

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