I Edición
Crítica de Cine: Problematizar identidades

Problematizar identidades

  • Título: Una nueva amiga
  • Título Original: Une nouvelle amie
  • François Ozon
  • 2014
  • Francia

Una nueva amiga comienza en un funeral con el discurso que Claire (Anaïs Demoustier) dedica a su recién fallecida amiga. Claire cierra su dedicatoria prometiendo tomar cuidado de lo que ésta dejó en el camino: una hija recién nacida y un esposo. Al realizar su primera visita a estos después del fallecimiento encuentra a David (Romain Duris), el esposo, vestido de mujer con la bebé entre sus brazos. Una breve discusión revela que David propone esto como solución temporal a la ausencia de la madre.

En menos de 15 minutos Ozon nos devela la trama y resume todas las implicancias emocionales de la revelación. En un conciso montaje de resumen intercalado con el discurso de funeral, vemos como la relación entre las dos amigas data desde la infancia, como conocieron a sus respectivos esposos y como una enfermedad empezó a deteriorar el cuerpo de una. Esto nos permite entender que, por más rechazo inicial que a Claire le provoque el actuar de David, ella no dejará de visitarlos. Como de costumbre en el cine del francés se desarrolla un estilizado melodrama, con códigos estéticos poco realistas tomados del cine norteamericano de los 50’s. Claire empieza de a poco a entender la opción de David y empieza a visitarlo secretamente más seguido. Pero el filme no se detiene en la evolución de un personaje desde el rechazo a la tolerancia como ha realizado una tradición de cine de temática queer en Estados Unidos, sino que el mundo interior y deseos de Claire se empiezan a confundir, o más bien, a subvertir. Una serie de sueños (que recuerdan a su más grande película, Swimming Pool) revelan que el cálido mundo familiar de Claire se puede revertir. Ozon recurre a personajes que fluyen contra la tradición mencionada. El esposo de Claire no es un estereotipo de opresión patriarcal, sino un correcto esposo salido de una tradición cómoda del núcleo familiar, así como las revelaciones interiores de Claire tampoco se enfocan en una dirección simple. Ozon no implica que Claire estuviera insegura de su sexualidad desde antes, sino que ésta se encontraba completamente inmersa en una zona de confort. Falta un ente externo que desafíe esta comodidad para remecer la solidez de estas tradiciones. Ese ente es Virginia, la nueva identidad asumida por David (sugerida por Claire en un principio para hacer más secretos sus encuentros). Una nueva amiga no es un film que acepte fácilmente categorías de clasificación sexual. David no revela ser homosexual en secreto en ninguna parte del film, y la carnalidad que tuvo con su esposa no se revela como fingida. Ozon no se interesa en esas categorías, sino en como el deseo en su estado más puro está alejado de la sociedad tradicional y contemporánea.

El único reproche que se podría hacer al film es como el lenguaje cinematográfico presenta cierta timidez en comparación a trabajos anteriores del director. Si bien, el filme no posee el carácter meta que poseían Swimming Pool (2003) o En la casa (2012), una narrativa más jugada podría haber sido interesante. Añadido a esto, el deus ex machina cerca del final no ayuda demasiado, ni siquiera en los códigos no realistas manejados por Ozon. Los demás elementos son de la factura impecable a la que el director nos tiene acostumbrados: fotografía prolija y un uso cuidadísimo de los decorados. Pese a lo anterior, la intención declarada del director de una película más pedagógica y política cumple, dejando los reparos en un segundo plano.

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