I Edición
Crítica de Cine: Crítica dulce en japonés

Crítica dulce en japonés

  • Título: Una pastelería en Tokio
  • Título Original: An
  • Naomi Kawase
  • 2015
  • Japón

Apela a los cinco sentidos. Hay unanimidad sobre este aspecto para el cine de Naomi Kawase (Shara, Correspondencia). Y esa es la primera característica de su último largometraje, Una pastelería en Tokio (2015). A la que se suman la reivindicación en la sombra, la fragilidad de almas desgastadas, la delicadeza con la enfermedad y las relaciones melancólicas.

Cuando pensábamos que todo el drama giraba en torno a un pastelero especialista en dorayakis –dulce típico japonés consistente en dos tortitas rellenas de una pasta de alubias rojas llamada an– un tanto amargado, Sentaro (Masatoshi Nagase) y una tierna anciana, Tokue (Kirin Kiki), capaz de abrirle los ojos, la mente y las manos con su gran virtud, la paciencia; llega el ecuador de la película y le da la vuelta al pastel rotando el argumento en torno a la enfermedad de Hansen, con una crítica sublime y ligera acerca del aislamiento –obligatorio en Japón hasta 1996–, injusto y voraz, de los infectados de lepra. Todo ello observado bajo la luz de un cerezo y de la mirada rota de Wakana (Kyara Uchida), una adolescente cargada de problemas de adultos, sin el valor para enfrentarlos.

Apoyada en la novela homónima de Durian Sukegawa, Kawase vuelve a despuntar con una temática peculiar empapada con la sensibilidad poética de la que dota sus films. Prestando total atención a la ligereza en el movimiento del plano, la importancia de la luz y el protagonismo de la naturaleza, –como ya hacía en Aguas tranquilas (2014)–, Una pastelería en Tokio supone una visita obligada en la cartelera para todos los amantes del cine bien hecho y de la expresión del sentir con imágenes.

En palabras de Tokue, “Intentamos llevar una vida intachable, pero a veces nos vemos sometidos a la estupidez del mundo, y tenemos que usar todo nuestro ingenio”. Hagámoslo. Y mejor, mientras vemos la brillante interpretación de estos, si me lo permiten, genios del séptimo arte.

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