Fuera de Concurso
Crítica de Cine: A 180º de encontrarte a ti mismo

A 180º de encontrarte a ti mismo

  • Título: Viaje a Darjeeling
  • Título Original: The Darjeeling Limited
  • Wes Anderson
  • 2007
  • EE.UU.

Cuando alguien está familiarizado con la voz de otra persona puede reconocerla entre cientos de voces sin el más mínimo atisbo de duda. Lo mismo ocurre con el cine de Wes Anderson. Sabes que estás ante una película suya cuando detectas una saturación y composición cromática llena de colores que coinciden con los estados de ánimo que se dan en la escena, una banda sonora excelentemente compuesta y seleccionada, por lo general con la firma del gran compositor Alexandre Desplat (aunque no es este el caso), un guión sin pausa, frenético, perfectamente hilado gracias a una fotografía y un montaje extremadamente formalista pero a la vez cautivador y fascinante acompañado de un humor irónico, satírico y reflexivo. Pero, la confirmación final –por si nos quedaba alguna duda de que estamos ante una película del polifacético director de Houston— se da cuando de pronto nos encontramos al gran Bill Murray en pantalla con un pequeño papel surrealista que siempre borda a la perfección.

En The Darjeeling Limited (2007) –traducida erróneamente al español con el título de Viaje a Darjeeling, pues Darjeeling Limited es el nombre del tren en el que inician su viaje los tres hermanos protagonistas y no el lugar hacia el que viajan como se da a entender— apreciamos todos los elementos característicos del cine de Anderson (solo falta la música de Desplat y, aunque la banda sonora es amena y divertida, se le echa en falta. Murray sí está y, aunque apenas se le ve, está inmenso).

Wes Anderson es un director muy especial. O te fascina o no te dice nada. Como la India. La India es el país por el cual viajamos en esta película acompañando a los tres hermanos protagonistas; a saber: Francis, Peter y Jack (Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman, respectivamente), los tres a un alto nivel en papeles totalmente diferentes a lo que estamos acostumbrados a verlos desempeñar.

A mí la India me fascina, como Anderson. Pero entiendo que exista gente que se irrite en la India y con Wes Anderson. En The Darjeeling Limited –me niego a traducir el título, antes les llevo esas maletas súper horteras a los protagonistas de punta a punta de la India—,  o empatizas con los protagonistas nada más se suben al tren en un viaje de reconciliación y búsqueda de algo que no saben qué es todavía y yo no debo revelar, o mejor es que te bajes del tren lo antes posible, pues no encontrarás nada de valor en esta película (ni te encontrarás a ti mismo).

Sin embargo, los que decidan quedarse a bordo del Darjeeling encontrarán maravillas y placeres varios. Podrán reír y llorar, pensar sobre el pasado, el presente y el futuro mientras se dejan llevar acompañados de tres protagonistas de lo más hilarante que ha dado el cine en los últimos años. Y, con un poco de suerte, podrán encontrarse a sí mismos.

Pero no se dejen engañar, esta no es una película que pretenda ser trascendental; la trascendencia se la has de dar tú. ¿O acaso todo el que viaja a la India se encuentra a sí mismo? ¿Hay qué viajar a la India para encontrarse a uno mismo? Pero acaso la cuestión que nos plantea esta película sería más bien la siguiente: ¿Quién soy si me tengo que encontrar a mí mismo? Si una vez hallada la respuesta no estamos satisfechos con ella, sabremos que tenemos que dar un vuelco de ciento ochenta grados a nuestras vidas y entonces nos encontramos a nosotros mismos tal y como queremos encontrarnos. Es decir, estamos a ciento ochenta grados de encontrarnos a nosotros mismos.

Anderson es un genio, como los genios de las lámparas de la India, para algunos muy bueno y para otros muy malo. Igual que esta película. Mi recomendación: que te subas al tren sin dudar, pero no solo al Darjeeling, sino a toda la filmografía de este genial director.

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