Fuera de Concurso
Crítica de Cine: El cine alemán tiene musa española

El cine alemán tiene musa española

  • Título: Victoria
  • Sebastian Schipper
  • 2015
  • Alemania

Se enfrentaba a su primer papel protagonista, a un guión íntegramente en inglés para ella y a una ciudad extranjera con compañeros y director extranjeros. Laia Costa  (Habitaciones Cerradas, TV) sabe de riesgos y de cómo enfrentarlos para conseguir la tan ansiada gloria en esto del cine.

No se cansa de afirmar que su gran amor, en la actualidad, es la capital de Alemania. Pero todos sabemos que Berlín fue solo el escenario, el nombre propio es Victoria (2015) y ella, su bellísima interpretación en la gran pantalla. Se ha destapado por completo y nos ha enseñado, después de largos años de formación en las artes escénicas, de todo lo que es capaz jugando a las órdenes de Sebastian Schipper. Atractivo actor alemán que compagina sus papelitos con la dirección de películas como Un amigo mío (2006) o Sometime in August (2009), de lo que se deduce que, o bien se atreve con todo, o bien es un tanto imprudente —véanlas y juzguen ustedes mismos—.

Desde su presentación, Victoria ha arrasado en todos los festivales a los que se ha presentado, nominadísima en la Berlinale y vencedora en Sitges, también se llevó a casa seis Lola (algo así como los Goya, pero alemanes), en los que Costa se convirtió en la primera actriz extranjera en recibir el de Mejor Actriz. Puede que todo este reconocimiento se deba a la labor técnica del film, pues está grabada en un único plano secuencia, (en lenguaje coloquial: la cámara es testigo de todo lo que ocurre durante dos horas exactas de rodaje, sin cortes y sin distintas perspectivas, todo de un tirón), pero es que además la secunda un argumento lleno de misterio y, por tanto, sorpresas.

Una historia rápida, estrictamente entre las 2.00 y las 4.00 de la madrugada. Una acción atisbada de altibajos, como en la vida misma. Y una trama poco común, joven española afincada en Berlín conoce a cuatro amigos autóctonos y borrachos. Uno de ellos es el guapísimo y siempre correcto Frederick Lau (La ola), capaz de embobar a la más gélida de las mujeres, mejor todavía si está bolinga.

Todo esto da para mucho jugo. Aún para más si le sumas todo lo que se pone en confrontación a lo largo de Victoria: un robo apresurado, un efusivo y loco amor de una noche, muchas ganas y algún que otro entresijo entre la risa y el miedo. No les voy a engañar, la catalogaría en el grupo de “cine de autor”, así que si se esperan un taquillazo, no lo encontrarán. En Victoria hay que aplicar los cinco sentidos, hay que pensar, hay que sentir y, si hiciese falta, darle una segunda oportunidad.

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