I Edición
Crítica de Cine: La voz de una gigante

La voz de una gigante

  • Título: What Happened, Miss Simone?
  • Liz Garbus
  • 2015
  • EE.UU.

La escena final de Antes del atardecer podría ser considerada fácilmente la más bella de toda la saga: Ethan Hawke está al borde de perder un vuelo mientras se deleita mirando a Julie Delpy describiendo una de las últimas presentaciones de Nina Simone. Delpy baila lentamente y describe el poderío que Simone imponía encima de un escenario. Con su manera errática de llevar un show lleno de canciones interrumpidas y comentarios incómodos, nadie se atrevía a desafiar la mirada perdida de sus últimos años. Lo bello de la escena es cómo sin haber estado en algún concierto de la emperatriz del soul uno puede tener una imagen viva de estas presentaciones. La primera escena del documental de Garbus empieza con una presentación que pareciera salir directamente del show presenciado por el personaje de Delpy. Simone camina lentamente hacia su piano, y su mirada revela a una artista desorientada. Pero al momento de entonar las primeras notas se entiende todo, el silencio sacro del público frente a un acto que se podría clasificar vulgarmente como poco profesional, pero que suena como si un ser etéreo estuviera hablando.

Es difícil hablar del filme en cuestión sin hacer antes una semblanza del personaje de Nina. Y es que la fuerza y atractivo del documental giran en torno al poderío de la figura que trata. Nina Simone tuvo una vida y personalidad complicada, esto es sabido por sus admiradores, pero el documental realiza un buen trabajo en adentrarse en los detalles de su tormentosa vida. El filme no presenta una forma demasiado jugada, sin embargo el trabajo que realiza mezclando las voces en off guía la narración de una manera más fresca de lo acostumbrado. Algunas críticas a la película, por ejemplo, apuntaban a cuánto espacio se le dio a Andy Stroud, ex-esposo de la cantante, manager y abusador de ésta. Sin embargo la mayor gracia del documental reside en esta pluralidad de voces describiendo a Nina. La multiplicidad narrativa busca no dejar fuera ningún punto de vista, incluyendo también a quienes expresaron comentarios negativos sobre la artista. El filme explora en detalle la dificultad de su infancia, el abuso de Stroud y su evolución a una actitud política más radical, así como su abusiva maternidad y excesos de droga. Nina es presentada como víctima y victimario en un ejercicio que, de manera sencilla, la convierte en una figura difícil de juzgar, no mostrada para generar lástima o extrema idolatría, o para explicar su actuar. La pregunta que da título a la cinta queda incompleta, porque resulta imposible comprender que fue lo que sucedió.

Probablemente el mayor defecto de la cinta está en la manera en que hace la conexión entre el comienzo del declive de su estabilidad mental y su radicalismo político. El documental hace un breve resumen de la lucha racial en Estados Unidos y hace apología de los primeros momentos de ésta, pero implícitamente condena algunas de las opiniones más radicales de Nina. “Yo no soy no violenta” declara directamente a Martin Luther King en un encuentro. Algunas posturas de Nina parecen innegablemente pasadas de moda, pero el sutil juicio moral realizado por netflix (productores de la cinta) resulta innecesario.

Sin embargo el objetivo informativo que cualquier documental biográfico pretende se cumple a cabalidad. La vida y dificultades que llevaron a la cantante a convertirse en leyenda son presentadas en un clásico montaje expositivo que resulta efectivo. La figura no termina de entenderse, pero es lo que ocurre con cualquier verdadero genio de la música que se intente retratar. Desde Miles Davis a Bob Dylan.

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